Territorio Vetón: el Castro de Yecla de Yeltes (Salamanca)

A lo largo de la historia, Salamanca ha sido objeto de ocupación de distintos pueblos, muchos de los cuales han dejado su huella a su paso. Una de esas maravillosas huellas se encuentra muy cerca de Vitigudino, en la localidad de Yecla de Yeltes. Se trata de uno de los mejores castros de nuestro país.

También conocida como «la muralla infranqueable», el Castro de Yecla de Yeltes se sitúa en los alrededores de la localidad homónima, a sólo 82 km de Hotel Regio (Salamanca). Un lugar que, debido al valor de sus restos arqueológicos y a sus singulares características, es actualmente uno de los poblados más importantes de la penillanura salmantina y una de las fortificaciones protohistóricas más espectaculares de la Península Ibérica.

Fue fundado por los vetones hacia el año 500 a. C., aunque no se´ria hasta el año 300 a. C. cuando empieza a tomar forma a través de la construcción de la mayor parte de los edificios y elementos de defensa que hoy podemos ver. Posterioremente sería conquistado posteriormente por los romanos, como demuestran las estelas funerarias del Museo del Castro de Yecla la Vieja. De este periodo son las necrópolis halladas y las estelas funerarias que fueron usadas como elementos decorativos en muros y fachadas de Yecla de Yeltes. Sería habitado hasta el siglo XII, cuando fue abandonado definitivamente para fundar el pueblo actual en la zona más llana.

Castro de Yecla de Yeltes

El castro se localiza en la confluencia del río Huebra con el arroyo de Varlaña. Posee una posición estratégica en una elevada colina rodeada por arroyos, del mismo modo que ocurre en otros castros. Con una muralla extraordinaria de 7 metros de grosor y 6 metros de altura que puede recorrerse en su totalidad.

La visita completa al yacimiento incluye el Museo del Castro, el castro y el camino que conecta ambos lugares. Desde la localidad puede llegarse al castro tanto en coche como a pie. Una vez allí, encontrarás un sendero musealizado que permite recorrer el interior y el exterior del castro y que te llevará a descubrir los lugares más destacados: la necrópolis, la muralla, las puertas, los grabados esquemáticos sobre piedra y los senderos complementarios del molino del Varlaña y el de la piedra de los Siete Infantes.

El Museo del Castro de Yecla de Yeltes

El Museo del Castro de Yecla de Yeltes se encuentra dentro del propio pueblo, a 2 km aproximadamente del castro, cuya visita está pensada para preparar al turista antes de iniciar su viaje en el tiempo. Llevándolo desde el siglo V a. C. a la Edad Media, época en la que el poblado fue abandonado. La entrada cuesta solamente 1 €, siendo gratuita para los niños menores de 10 años. Además, debes saber que existe la posibilidad de hacer la visita libre o guiada.

A lo largo del recorrido por las diferentes salas del museo, podrás profundizar en la cultura material y espiritual del pueblo vetón, a través de numerosos recursos exposictivos y audiovisuales, e infinidad de piezas arqueológicas halladas en la zona, tanto de época vetona como romana. Una de las más interesnates es el verraco, una escultura zoomorfa considerada como la mejor conservada de las que se conocen. Pero también podrás ver esculturas de piedra de cabezas humanas y vestigios romanos de épocas posteriores, como la extraordinaria colección de estelas funerarias.

 

El Castro de Yecla de Yeltes

El Castro de Yecla de Yeltes se encuentra situado en una plataforma cortada entre peáscales y rodeado por completo por una espesa muralla que encierra un área de 5 hectáreas. Formado por un sillarejo de granito en seco muy bien encajado, la muralla se erige sobre roca natural.

Aunque a lo largo de su historia ha sufrido numerosas destrucciones y alteraciones, la apariencia de la muralla no ha cambiado mucho en determinadas zonas, conservando en gran medida su aspecto original. Eso sí, ninguno de los edificios del poblado se mantienen en pie, a excepción de la ermita de la Virgen del Castillo, que fue construida en la época de los Reyes Católicos, mucho después de que el castro fuera abadonado, y en cuya construcción se aprovecharon numerosos elementos romanos.

Además, se conserva un importante conjunto más de un centenar de grabados, también conocidos como insculturas. Realizados tanto en rocas como en los propios sillares de la muralla. La mayoría de ellos de animales, especialmente figuras de caballos, aunque también podemos encontrar burros, toso y jabalíes. En cambio, las figuras humanas son muy escasas. Solamente encontramos una escena de caza en la que unos jinetes armados con lanzas persiguen a unos jabalíes.

Por otro lado, al oeste del poblado, fuera de la muralla, existen varias áreas de piedras colocadas en disposición vertical que, posiblemente, sirvieron para proteger al pueblo de los ataques de caballería, ya que se trata del flanco más abierto del sentamiento.

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