Ruta por Salamanca para los amantes de la literatura

Hay pocas ciudades en el mundo como Salamanca que hayan dado a luz a tantas figuras de relevancia relacionadas con la literatura. Ya sean reales, ficticias o incluso putativas, y de toda condición. Desde Carmen Martín Gaite, que nació en ella y que siempre volvía al Café Novelty, hasta el Huerto de Calixto y Melibea, el puente del Lazarillo de Tormes o la casa de Miguel de Unamuno. Hoy recorremos los rincones novelescos que la pueblan a través de esta ruta por Salamanca que, sin duda, sabrán apreciar los amantes de la literatura. Ocho paradas literarias con denominación de origen charra.

Ruta por Salamanca

1. El Huerto de Calixto y Melibea

Aunque no es muy grande, el Huerto de Calixto y Melibea es ideal para desconectar del bullicio urbano. Y lo mejor de todo es que se encuentra a pocos minutos de la Plaza Mayor. Un jardín de estética medieval con influencias árabes y que se relacionada con la obra de Fernando de Rojas. Se dice que casi toda ella se encuentra localizada en esta ciudad y que el jardín es el mismo que el de la casa de Melibea. En honor a esta obra, a la entrada del jardín, podemos encontrar una escultura de la Celestina y si nos adentramos en él, podremos ver numerosas figuras de otros personajes.

2. La boina de Martín Gaite

Aunque el padre de la escritora era de Valladolid, su madre era de Salamanca. Por esta razón, pasó su infancia en la ciudad. No fue al colegio porque su padre no quería que fuera a un centro religioso y en aquella época no había muchas opciones. Sin embargo, sí fue a un instituto femenino y a la Universidad. Desde el año 2000, año en que murió, puede verse una original escultura en la que su cuerpo en forma de libro preside la céntrica plaza de los Bandos, donde había en 1925. Por supuesto, con la boina calada que siempre llevaba.

3. El aula de Fray Luis de León

Nació en Cuenca y falleció en Ávila. Ha pasado a la historia por su relación con la Universidad de Salamanca. Todavía podemos ver el aula en el que impartía clases y de la que fue expuslado por traducir al castellano «El cantar de los cantares». Famosa es la frase que dijo al regresar de la cárcel cinco años después: «Como decíamos ayer…». En su honor se levantó una estatua justo enfrente de la fachada de la Universidad.

4. El Café Novelty

Gonzalo Torrente Ballester vivió muchos años en al ciudad, hasta que murió en 1999 en plena Gran Vía. Había llegado a la ciduad para trabajar como profesor en el instituto Torres Villarroel pero su sitio preferido era el Café Novelty, situado en el número 2 de la Plaza Mayor. Es en este lugar donde pasaba tardes enteras escribiendo sus novelas y artículos. Por esta razón, hoy podemos encontrar una escultura a tamaño natural del escritor en el sitio en el que solía sentarse. Hoy las tertulias aún siguen siendo la seña de identidad de este café.

5. La Cueva de Salamanca

Se dice que el mismísimo diablo daba clases de artes oscuras en la Cueva de Salamanca. Se trata de la cripta de la desaparecida iglesia de San Cebrián. Solamente enseñaba a siete alumnos que se convertían en sus discípulos durante siete años. Una vez transcurridos, se quedaba con uno como pago por la enseñanza recibida de todos ellos. Sin embargo, cuando le tocó al Marqués de Villena, éste logró escapar. No sin antes perder su sombra.

6. La Casa de Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno fue rector de la Universidad de Salamanca tres veces. Pero también concejal y hasta diputado de la ciudad. No nació en la ciudad, pero sí murió en ella, durante una tertulia de amigos el 31 de diciembre de 1936 en la casa en la que vivía en la calle Bordadores. No obstante, el museo de sus cosas se encuentra en la anterior casa de la calle Libreros. En un edificio del siglo XVIII donde pueden verse sus lentes, sus manuscritos, su ropa… Lo que sí puede verse en la calle Bordadores es el café que lleva el nombre de una de sus obras más conocidas «Niebla»

7. Los fantasmas de la Plaza Mayor

Aunque pasa desapercibido para muchos turistas, en la Plaza Mayor podemos encontrar multitud de medallones donde se muestran personajes que han tenido relación con la ciudad, muchos de ellos del mundo literario. Es el caso, por ejemplo de Santa Teresa de Jesús, Miguel de Unamuno o Miguel de Cervantes. Este último sacó a relucir la vida universitaria de Salamanca tanto en el «Quijote» como en el «Licenciado Vidriera».

8. Un lazarillo de piedra

Lázaro Gonzáles Pérez nació a orillas del río Tormes, en el pueblo de Tejares, que hoy es una barrio más de la ciudad. Allí, el famosos Lazarillo de Tormes hacía de las suyas entre arciprestes, hermanastros mulatos y mendrugos de pan arrancados de cuajo. Uno de los momentos más célebres de la obra se localiza en el puente romano, junto al que sobresale un toro de piedra sin cabeza. Cuando el chico se acerca a él para escuchar sus rumores, es reprendido por el ciego. Hoy, podemos ver una estatua de ambos personajes.

 

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