Ruta de los castillos de Salamanca

Al igual que ocurre en otras zonas de la meseta castellana, Salamanca también ha sido testigo a lo largo de su historia de  antiguas guerras y frecuentes contiendas. Sucesos que han dejado su huella en cada uno de sus pueblos y ciudades y que han marcado al fuego el carácter de la región. Pero además, todo ello dio lugar a la construcción de un sinfín de edificios y estructuras defensivas. Algunas que se presentan en forma de sencillas torres aisladas y otras más sólidas como recintos amurallados y fortalezas. Unas coronando terrenos de gran altura y otras que se erigen en la tranquilidad de las llanuras. Pero casi todos ellos levantados en piedra, granito o dorada arenisca con una gran vocación militar, los menos por la ternura y el amor.

Por eso, si vas a pasar unos días en la ciudad y eres un gran apasionado de la historia y especialmente de la Edad Media, en Hotel Regio te invitamos a seguir la ruta de los castillos de Salamanca.

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1. Castillo de los Duques de Alba (Alba de Tormes)

Erigido en el el siglo XVI, el Castillo de los Duques de Alba es visita obligada si visitas este pequeño pueblo declarado como conjunto histórico. Una verdadera fortaleza palaciega en la que residió la corte renacentista de la época y en la que destaca la Torre del Homenaje. Un edificio que a lo largo de los siglos nos e ha visto exento de luchas y enfrentamientos como la Guerra de la Independencia.

Actualmente puede accederse a la torre principal que acoge pinturas de grandes artistas, el Aula de Interpretación y la exposición sobre la genealogía de los Alba. Además ofrece unas maravillosas vistas del entorno desde el mirador.

2. Castillo de Enrique II (Ciudad Rodrigo)

Este castillo fue edificado en el siglo XV y está declarado Bien de Interés Cultural. Llama la atención porque ya cuando nos vamos acercando a la ciudad es posible ver el perfil del castillo que sobresale por encima del resto del casco urbano. En el pasado, su misión fue la de servir como protector del paso y vigía en la zona fronteriza con Portugal, por lo que no en pocas ocasiones tuvo que defender a la ciudad de numerosos ataques.

En la actualidad alberga el Parador Nacional de Turismo. Pero con sólo visitar sus jardines y pasear por sus alrededores el turista puede disfrutar de un auténtico viaje al pasado.

3. La Fortaleza (Ledesma)

El Castillo de Ledesma fue construido en el siglo XII, aunque desde entonces ha sido remodelado en diversas ocasiones. Su imagen ya resulta imponente por sí sola, pero lo realmente interesante es el complejo sistema de pasadizos, cámaras, bodegas y canalizaciones de agua que todavía se conservan y que se sitúan debajo de la Plaza de la Fortaleza.

4. Castillo de Miranda del Castañar

Parece que este castillo fue levantado entre los siglos XIV y XV sobre una antigua defensa. De hecho, algunos creen que el recinto pudo albergas a la legendaria Orden de los Caballeros Templarios. En cualquier caso, lo que si sabemos es que fue la cuna del Condado de Miranda que ostentó durante buena parte de la Edad Media el señorío de gran parte de la Sierra de Francia. Un edificio que a pesar de haber tenido uso palaciego, llama la atención por la sobriedad de su decoración

5. Castillo del Paraíso (Montemayor del Río)

El Castillo de Montemayor del Río fue levantado entre los siglos XIII y XIV, aunque ha experimentado numerosas transformaciones en épocas posteriores. Un imponente edificio que se alza sobre el valle del río Cuerpo de Hombre, ofreciendo unas magníficas vistas. Fue proyectado para servir como defensa del paso natural entre Castilla y Extremadura, por lo que además actuó como lugar de comercio.

En la actualidad, acoge el Centro de Interpretación del Medievo, pero en su recorrido el visitante puede contemplar el foso, la barbacana, el paseo de la ronda y la torre del homenaje y acercarse un poco más a las formas de vida de la época.

6. Castillo de Monleón

Fue erigido en el siglo XV, pero lamentablemente hoy sólo se conserva la torre del homenaje que destaca por sus 37 metros de altura sobre las viviendas del pueblo. Testigo de la importancia del poder feudal de la época que alcanzaría su máximo esplendor en este siglo. De hecho, el mismo Fernando el Católico visitaría la fortaleza para deponer al alcalde de Monleón que había llevado a cabo numerosos abusos de poder mientras se encontraba al cargo de la ciudad.

7. Castillo del Buen Amor (Villanueva de Cañedo)

El Castillo del Buen Amor fue construido en el siglo XV sobre los restos de otra antigua fortaleza del siglo XI, de la que todavía se conserva su sótano. En él residieron numerosas figuras de renombre, entre ellas los Reyes Católicos. Su nombre se debe a la apasionada historia de amor que el Obispo de Cuenca, Alonso de Fonseca Quijada vivió con su amante, Doña Teresa de las Cuevas, con la que además tuvo cuatro hijos. En la actualidad alberga un exclusivo hotel.

8. Fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo)

El Fuerte de la Concepción se inspiró en la fortaleza portuguesa de Almeida, siguiendo el estilo arquitectónico militar de la región, constituyéndose como el eterno vigía. Fue construido en el siglo XVII con forma de estrella. Una de las fortificaciones militares más espectaculares de toda España, pero que debido a su condición de castillo fronterizo se vio visto inmersa en intensos conflictos que causaron graves daños en sus muros, por lo que ha sido necesaria una importante labor de recuperación.

9. Castillo del Puente del Congosto (Salamanca)

Hay pocas imágenes tan bellas en la capital salmantina como la del puente medieval del Congosto sobre el Tormes y su castillo. Como el visitante podrá adivinar, se trató de una fortificación con clara vocación de defensa del propio puente. Mandado a construir hacia el siglo XV por Gil González, también ha sido propiedad de la orden de Calatrava y finalmente de la Casa de Alba. Llama la atención por su forma hexagonal irregular y por las magníficas vistas que ofrece del entorno plenamente medieval.

10. Castillo de Béjar

Con el Castillo de Béjar finalizamos esta ruta de los castillos de Salamnca. Erigido en el siglo XVI sobre los restos de una alcazaba árabe, fue la residencia palaciega de los Duques de Béjar. A lo largo de la historia ha experimentado varias remodelaciones, pero siempre ha conservado el estilo sobrio y elegante con el que fue construido. En la actualidad acoge el Instituto de Enseñanza de Secundaria Ramón Olleros.

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