Los turrones artesanos de La Alberca: un manjar de gran tradición

Ahora que ya estamos en noviembre, el espíritu navideño empieza a inundar todos los rincones y alrededores de la Plaza Mayor de Salamanca. Y no solamente por la decoración propia de estas fechas, sino también por los puestos de turrones que se instalan en los soportales de San Antonio, frente al Mercado Central, acercando de esta forma las delicias artesanas que se elaboran en la encantadora población de La Alberca. Situada a escasos 80 km del Hotel Regio (Salamanca).

De todos los productos que podemos encontrar, los turrones artesanos de La Alberca son los que más éxitos cosechan entre los salmantinos y los turistas que visitan la ciudad. Un producto fabricado de manera artesanal y sin conservantes, con los mejores ingredientes naturales: la miel de la Sierra de Francia y la almendra de Las Arribes. Dando lugar a un producto de la más alta calidad que supone un verdadero manjar. Y, aunque el turrón de almendra es siempre el protagonistas, podemos encontrar otras variedades como el blando, el de avellanas, el de almendra molida y el de yema tostada, entre otras.

Turrones de La Alberca

La tradición de elaborar turrón casero, que durante todo el año se comercializa de manera ambulante en las provincias de Ávila, Salamanca y Cáceres, e incluso en algunas regiones de Portugal, se mantiene viva de generación en generación desde la época de los árabes. De hecho, La Alberca constituye el último reducto, junto con Jijona y Alicante, donde el turrón se elabora de forma completamente artesanal. Solamente esta localidad elabora la friolera de 10.000 kg de turrón cada año.

El oficio de las turroneras vivió su mayor esplendor a mediados del siglo XX, convirtiéndose en el medio de vida de muchas familias del municipio. En aquel entonces había alrededor de cincuenta turroneras en La Alberca, pero hoy solamente quedan dos pues, a finales de la década de los noventa, la fabricación del turrón fue sometida a mayores controles y a un manejo más industrializado, lo que hizo que muchas familias abandonaran el oficio.

En cualquier caso, los puestos de turrones se han convertido en parte del Conjunto Histórico Artístico de La Alberca, el más antiguo de España, y donde los turistas pueden comprar porciones de turrón o tarros de miel completamente artesanal. Y en Navidad, cuando se instalan en los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca, debido al gran auge turístico que vive la capital en esta época del año, tienen garantizada la venta de toda la producción.

Cómo se elaboran los turrones tradicionales de La Alberca

Para la elaboración de los turrones de La Alberca solamente se utilizan productos naturales. Primero se introduce la miel en la caldera de cobre para calentarla y se añade después el azúcar, siguiendo las técnicas que hace siglos nos dejaron los judíos conversos. Cuando la miel está en su punto, se añade clara de huevo batido y se mezcla todo bien hasta que se consigue una masa homogénea. Este es el paso más importante y requiere de la utilización de un paso con un aspa para remover bien todos los ingredientes, con el fin de que la pasta de turrón quede bien elaborada.

Después se retira del fuego y se añaden los cacahuetes, avellanas almendras o nueces, en función del tipo de turrón que se esté elaborando. Por último, se mete la masa en grandes moldes que componen bloques de entre diez y doce kilos, que se dividen posteriormente en pedazos de menor tamaño, de entre dos y tres kilos.

Con el tiempo, esta forma de la elaboración del turrón tradicional se está perdiendo, ya que para responder a la demanda de este dulce, las turroneras han tenido que recurrir a máquinas que faciliten el trabajo. No obstante, los ingredientes siguen siendo totalmente naturales, ya que no se utiliza ningún tipo de conservante.

El hecho de que en La Alberca haya muchos apicultores garantiza la fabricación del turrón a lo largo de todo el año, por lo que es posible comprarlo sin necesidad de esperar a la Navidad. De hecho, es precisamente la miel de encina la que le aporta ese sabor tan característico y lo que hace que este turrón sea tan especial. Y es que otros fabricantes sustituyen la miel por glucosa para abaratas los costes de producción. No obstante, aunque la miel de encina es la que más se utiliza para elaborar los turrones de La alberca, también se utiliza la miel de romero cuando se busca que el color sea más blanco.

Turrones más vanguardistas

Pero además de los turrones tradicionales, los albercanos se atreven con todo y no dejan de innovar para que su producto estrella siga cosechando éxitos. Seguro que nunca has probado el turrón de jamón ibérico. Pues en La Alberca tendrás la oportunidad de hacerlo. La turronera Mari luz Lorenzo sacó la pasada Navidad unas muestras y, debido a la buena acogida que tuvo entre los turistas, decidió comercializarlo en una de sus tiendas. Aunque parezca que se trata de un sabor que va a resultar al mismo tiempo dulce y salado, lo cierto que existe una clara separación entre ambos. Y es precisamente esto lo que le ha dado el éxito. El que lo prueba, degusta por un lado el sabor del chocolate y por el otro el del jamón ibérico.

Pero también ha lanzado otra variedad de turrón de chocolate con productos silvestres y de la zona como los hongos boletus edulis. En este caso, si existe una emulsión en el paladar entre el chocolate y esta seta silvestre que resulta muy agradable.

Desde Hotel Regio te invitamos a visitar Salamanca y a profundizar en su gastronomía y en sus tradiciones. Si vienes en Navidad, bastará con acercarte a la Plaza Mayor para poder degustar el exquisito turrón de La Alberca, pero si no vienes en estas fechas, siempre puedes visitar esta encantadora localidad, conocida cariñosamente como «La niña bonita de la Sierra de Francia». Por algo será, ¿no?

 

Be Sociable, Share!

Deja un comentario