Los 5 mejores miradores de las Arribes del Duero

Las Arribes del Duero son uno de los parajes naturales más hermosos y, al mismo tiempo, más inexplorados de Europa.Un espacio en el que el paisaje agrícola se entremezcla con las muestras de arquitectura tradicional ribereña, con los espectaculares saltos de agua y con la visión del río Duero desde la imponente infraestructura industrial levantada en su cauce.

Como auténticos escultores, el Duero y sus afluentes han ido a lo largo de cientos de años tallado los macizos de granito, dando lugar a uno de los paisajes más espectaulares de todo el continente. Un lugar en el que los cortados y farallones se asoman vertiginosamente desde las alturas hacia las aguas del río. Majestuosos acantilados de agua dulce por los que se distribuyen numerosos miradores en los que el visitante puede sentirse como un auténtico pájaro en pleno vuelo.

Los más clásicos son la Faya en Villarino de los Aires, la ermita de la Virgen en Pereña, la Code en Mieza, el Picón de Felipe, el Castillo en Vilvestre, el balcón del Fraile en Aldeadávila de la Ribera o las Janas en Saucelle. Pero recientemente se han unido también otros que se incluyen dentro de la Ruta de los Miradores de las Arribes del Duero y que ofrecen panorámicas de extraordinaria belleza que quedarán para siempre grabadas en tu memoria. Cada uno de ellos con su propio carácter y todos ellos fácilmente accesibles por carretera. Hoy en Hotel Regio te traemos una lista de los que, en nuestra opinión, son los mejores de este paraje.

miradores de las Arribes del Duero

Mirador de Hinojosa de Duero: los difíciles tiempos del contrabando

El trueque fue una activida habitual durante mucho tiempo en las tierras portuguesas. De esta forma, se intercambiaban productos españoles por otros que no existían en el lado de la frontera salmantina. La cuestión es que, debido a intereses económicos de los Reinos de Castilla y Portugal, esta actividad quedó sujeta al pago de impuestos, pasando a ser delito si no se cumplía. Así pues, a partir de entonces los contrabanditas se las ingeniaban para bular a los carbineros que se encontraban en los puestos de la frontera, en muchos casos llegando a arriesgar la vida.

Desde este lugar, contemplando sus fértiles llanuras y sus escaprdas montañas, sentirás como te fundes con el río llenándote de fuerza en tu afán por llegar al mar. Unas vistas realmente impresionantes.

Mirador de Saucelle: el sabio aprovechamiento del agua y las montañas

No hay nada más placentero que ver un río que discurre entre parajes inhóspitos e impresionantes barrancos, salvando desniveles casi imposibles. En esta zona la mano del hombre ha construido presas y embalses para intentar controlar la fuerza del río y convertilar en un caudaloso y espectacular remanso se aguas calmas bloqueadas por impresionantes muros y contrapuertas. Es cuando estos portones se abren, cuando el río intenta demostrar la fuerza de un río que un día transcurría libre y, de esta forma, aprovecharla para crear energía.

Mirador de Ahigal de los Aceiteros: la encarnizada batalla por la frontera

Desde este lugar resulta muy fácil imaginar los intensos acontecimientos que se vivieron en estas tierras. Las luchas disputadas entre portugueses y españoles con el dominio de la frontera. Pero además, la belleza del lugar es realmente increíble. Un entorno natural que ofrece grandes contrastes entre las llanuras de los cultivos de cereales, los bosques de encinas y los cortados que van adentrándose en Las Arribes del Águeda, justo donde el horizonte traspasa la frontera.

Mirador de La Fregeneda: un espectacular contraste de paisajes

En este bellísimo lugar no podrás quitar tus ojos de las suaves laderas portuguesas dominadas por los verdes y ordenados escalones en los que los naranjos se entremezclan con los olivos y las vides. Rodeados de los retazos de almendros, enebros, escobas y olivos que los hombres de antaño culivaban en esta escarpada orilla. Un lugar que hará volar tu imaginación y te hará sentir como si realmente saltaras al vacío desde la Sierra de Poiares, continuando por el cauce del Duro hasta su confluencia con el Águeda.

Mirador de Vilvestre: un camino distinto

En esta zona las mercancías que se intercambiaban entre una país y otros eran muchas, pero los medios para transportarlas eran bastante escasos y las distancia hasta el pueblo muy amplia. Un lugar caracterizado por caminos tortuosos, empinados y complicados, pero que imprimen a este lugar una gran eprsonalidad y lo hacen único.

 

¿A qué esperas para conocer todos estos bellísimos miradores? Si vas a visitar Salamanca próximamente y eres un gran amante de la naturaleza, no dejes pasar la oportunidad de conocerlos. Paisajes únicos que te dejarán sin palabras y que quedarán para siempre grabados en tu memoria. ¡No olvides llevarte la cámara de fotos!

 

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