Las fiestas de Salamanca: la Virgen de la Vega

Aunque la Fiesta de la Virgen de la Vega se celebraba tradicionalmente el 15 de agosto, hace algunos años esta fecha fue cambiada para hacerla coincidir con las fiestas de la ciudad, quedando entonces establecida el 8 de septiembre. Las Fiestas de Salamanca que se prolongan a lo largo de una semana, son el mayor acontecimiento anual de la ciudad. Sin embargo, su origen poco tiene que ver con la forma de celebrarla que actualmente tienen los salmantinos.

Salamanca no se ha visto exenta de ataques a lo largo de su historia debido a su ubicación estratégica y a encontrarse a orillas del caudoloso río Tormes. Una plaza codiciada por romanos, visigodos y musulmanes. Cuenta la historia que, a principios del siglo XVIII, el ejército portugués, que apoyaba al Archiduque Carlos, entró en la ciudad. Los lugareños se encomendaron entonces a la Virgen de la Vega, patrona de Salamanca desde 1618, para que los salvara de los ataques y saqueos que estaban sucediendo el 17 de septiembre en plenas fiestas y que, por tanto les había pillado completamente desprevenidos.

Fuera por gracia divina o humana, lo cierto es que los salmantinos lograrían la victoria, expulsando a los partidarios del Archiduque Carlos de la ciudad. Como consecuencia del apoyo a la ciudad y sus habitantes a Felipe V y a la gran victoria conseguida, el rey premió a la ciudad con la construcción de la famosa Plaza Mayor, la joya más preciada de la ciudad todavía hoy. Pero además de este suceso, los salmantinos le atribuyen a la virgen otros muchos milagros y favores concedidos.

fiestas de Salamanca

No obstante, la talla de la Virgen de la Vega tiene una gran historia a sus espaldas antes de este hecho. Esta pequeña escultura parece que llegó a Salamanca procedente de Constantinopla, pero no se sabe cómo ni los sucesos que la rodearon hasta llegar a la ciudad. Hoy esta talla se encuentra forrada de piezas de cobre, oro y bronce y adornada con esmaltes, joyas y piedras preciosas engarzadas por orfebres, donadas por gentes pudientes de Salamanca a lo largo de los años. Lo que sí se sabe es que entre los siglos VIII y XII ya se adoraba a esta virgen en una pequeña ermita situada a orillas del río Tormes, fundándose poco después en el mismo lugar el convento de los agustinos para poder darle culto.

A principios del siglo XIX el Monasterio de la Vega sería incendiado por las tropas de Napoleón, quedando prácticamente destrozado. Sin embargo, la talla de la Virgen sería recuperada, siendo llevada a la iglesia de San Polo en 1812 y al convento de San Esteban en 1842 que se encargaría de custodiarla hasta que fue llevada a principio del siglo XX al Altar Mayor de la Catedral, donde se la venera durante las Fiestas de Salamanca y la Feria Ganadera. Desde allí, esta talla de estilo románico preside en su trono el altar acompañado de un niño Jesús que descansa sobre su pierna izquierda.

Un día antes de la fiesta de la patrona se lleva a cabo una procesión que sale desde la Iglesia de la Santísima Trinidad del Arrabal y se dirige hasta la Catedral. Es en la propia Plaza Anaya donde se realiza la ofrenda de flores. Los salmantinos vestidos con los trajes típicos depositan sus ramos.

La misma noche se procede al lanzamiento de los fuegos artificiales junto al Puente Romano y, de esta forma, quedan inauguradas las Fiestas de Salamanca que prosiguen con espectáculos por las calles, conciertos, feria taurina, mercado medieval, pasacalles, talleres, atracciones de feria de ocio en el recinto ferial de la Aldeahuela (Junto al río Tormes) y un amplio abanico de actividades para todas las edades.

Además las casetas en el centro de la ciudad son otro de los atractivos de estas Fiestas. Casetas en las que tanto los locales como los turistas pueden disfrutar de los pinchos típicos de la localidad desde el mediodía hasta la noche de manera ininterrumpida. De esta manera, numerosos establecimientos hosteleros pueden dar a conocer algunos de sus pinchos más sabrosos. Cada uno con su especialidad gastronómica. Con la ventaja de que todos ellos están obligados a establecer el mismo precio para servir la caña o el vino con el pincho. Una excelente oportunidad de codearse con los autóctonos y conocer más sobre las costumbres de la localidad.

Por la noche el visitante puede disfrutar de conciertos gratuitos con noches temáticas en la Plaza mayor. Muchos de ellos de carácter local para promocionar los grupos de música de la ciudad.

Al pasear por la Plaza Mayor no olvides buscar el punto más alto sobre el ayuntamiento. Se trata de un mástil con una pequeña bandera de España y en la cima la figura de un toro bravo. Este mástil se conoce como La Mariseca y anuncia el comienzo de las Fiestas y de los festejos taurinos que tienen lugar a lo largo de la semana. Lo cual no es de extrañar si pensamos que se trata de una tierra que vive y respira toros. Uno de los eventos taurinos más importantes no solamente de la región, sino de todo el territorio nacional. Por este motivo, durante estos días acuden a La Glorieta  (Plaza de Toros de Salamanca) algunos de las más prestigiosas figuras del mundo del toreo.

No obstante, antes de visitar el ruedo, no pierdas la oportunidad de hacer una parada en la feria agrícola y ganadera donde podrás ver una gran variedad de animales de granja que tienen especial importancia dentro de la economía salmantina. Un evento que recuerda a las típicas ferias ganaderas de los Estados Unidos.

Eso sí, recuerda que durante estos días la ciudad suele llenarse de visitantes de todos los rincones de España y de muchos países del mundo, por lo que es importante reservar alojamiento con antelación. ¡Reserva tu habitación ya en Hotel Regio y disfruta de una fiesta llena de actividades culturales, de ocio y gastronómicas!

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