La ruta de San Francisco de Asís en Salamanca

La Ruta de San Francisco de Asís supone un homenaje al camino que realizó el Santo desde Santiago de Compostela hasta Lisboa, quedando encuadrados unos 131 km de este itinerario en la provincia de Salamanca, conduciendo al peregrino por la esencia del Campo Charro. Puede hacerse a pie, pero lo mejor es hacerlo en bicicleta, y que es bastante extenso. Una tuta perfectamente señalizada que discurre en algunos tramos por  carretera o bien las cruza, pero que generalmente pasa por senderos rurales. El camino se inicia en el puente medieval Puente Mocho, junto al núcleo urbano de Ledesma, y se dirige hacia el sudoeste, entre preciosos bosques de encina y extensas praderas en las que pasta el ganado bravo, hasta llegar a Ciudad Rodrigo. En Ciudad Rodrigo vivió el Santo a principios del siglo XIII, concretamente en la ermita de San Gil, donde posteriormente se  construyó el convento de San Francisco. En el interior de la catedral de este Conjunto Histórico puede verse el único retrato que supuestamente se le hizo en vida.

En total pasa por diecisiete localidades: Ledesma, Doñinos de Ledesma, Villaseco de los Gamitos, Encina de san Silvestre, Martín de Yeltes, Castraz, Sancti-Spiritus, Sando, Garcirrey, Buenamadre, La Alameda del Gardón, La Fuente de San Esteban, Santa María de Sando, Ciudad Rodrigo, Carpio de Azaba, Gallegos de Argañán y Aldea del Obispo, en donde concluye en el Fuerte de la Concepción, antes de adentrarse en territorio portugués.

La dificultad de la ruta es media-baja, por lo que no es necesario contar con una gran forma física para hacerlo. Eso sí, aunque la mayor parte del tiempo discurre por el campo, hay que guardar precaución en aquellos tramos en los que pasa por carretera, recordando circular por la izquierda.

Ruta de San Franciso de Asís

Origen del Camino de San Francisco de Asís

El Camino de San Francisco de Asís es en realidad la unión de varios  caminos históricos bien señalizados, entre los que destaca la romana Vía Dalmacia. Esta última se construyó probablemente sobre un antiguo camino que parece haber tenido su origen en la Edad del Hierro. Una variante de la Vía de la Plata que salía del puente de Alconétar (Cáceres), conectando las localidades de Cauria (Coria) con Miróbriga (Ciudad Rodrigo), dirigiéndose hacia el norte, hacia Ocelo Duri (Zamora), pasando por Bletisama (Ledesma). Sin embargo, no sería hasta el siglo XII cuando esta ruta se convirtió en un camino principal. Mientras se sucedía el conflicto entre los reinos de León y Castilla, la Calzada Guinea, que era como se conocía en aquel momento la Vía de la Plata, fue línea fronteriza en un camino peligroso. Por esta razón, el rey Fernando II de León, que repobló Ciudad Rodrigo, la convirtió en el eje vertebrador del sur del reino y a lo largo del mismo fue construyendo numerosas fortalezas cuya misión era proteger la frontera, como la de Ledesma, la de Peñausende y la de Buenamadre. Las campañas militares que iban hacia el sur para ocupar los territorios musulmanes, tenían que seguir la Vía de la Plata para cruzar el sistema central, alejadas de la peligrosa frontera castellana.

¿Qué se puede ver en la Ruta de San Francisco de Asís?

A lo largo del recorrido, el senderista puede disfrutar de numerosas joyas arquitectónicas, como el palacete de Aldeávila de Revilla, las grandes  iglesias de Santa María de Sando, Gallegos de Argañán o de La Fuente de San Esteban. Pero también de otras más pequeñas como la de Encina de San Silvestre, Sando, Martín de Yeltes o Garcirrey. Sin olvidar mencionar, por supuesto, el Fuerte de la Concepción, que despide al peregrino. Uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar abalartuada de toda la Península Ibérica. Ubicado en las inmediaciones de Aldea del Obispo, ya en la frontera con Portugal. Pero además, el camino discurre por algunos de los territorios y ecosistemas más característicos de toda la provincia de Salamanca, pues la cruza de noreste a suroeste en diagonal. El caminante podrá adentrarse en las dehesas de rebollos y encinas, en las llanuras sedimentarias dominadas por cultivos de cereales y en los anchos valles de verdes pastizales en primavera. Además, atravesando el Campo de Ledesma, es posible ver cómo el granito asoma entre la vegetación. Estamos en pleno Campo Charro, donde pastan el ganado bravo y las vacas moruchas. Más adelante, el entorno de Ciudad Rodrigo combina los pastizales con la dehesa y con las derrotas antes de llegar al Campo de Argañán y al Valle del río Águeda. Conforme nos vayamos acercando a Portugal, podremos admirar el ecosistema en el que conviven la ganadería extensiva con la fauna salvaje. Y, con un poco de suerte, especies tan escasas como la cigüeña negra y el buitre negro. Un hermoso espectáculo que, sin duda, sabrán apreciar los amantes de la naturaleza y aficionados al senderismo y al cicloculturismo.  

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