La Casa de las Conchas en Salamanca

Situada a sólo 15 minutos del Hotel Regio, la Casa de las Conchas es uno de los monumentos más representativos de Salamanca. Tal vez el palacio más importante de la arquitectura civil hispanoflamenca. Una mansión señorial de la época de los Reyes Católicos, construida a finales del siglo XV, que debe su nombre a las más de 300 conchas que decoran su fachada siguiendo una composición romboidal típica del estilo mudéjar. Se dice que debajo de una de ellas se encuentra una onza de oro, costumbre muy extendida por los constructores de la época para atraer buena suerte al edificio. Otros dicen que la familia propietaria ocultó sus joyas bajo una de ellas, señalando la cantidad escondida, pero no la concha donde se ocultó. Aunque lo cierto es que no ha podido demostrarse ninguna de estas leyendas.

Este impresionante edificio fue un encargo de Rodrigo Maldonado de Talavera, que tuvo que armarse de perseverancia y paciencia para ver su sueño hecho realidad. La edificación que tenía en mente era de tales dimensiones que con sus propiedades no tenía suficiente, por lo que tuvo que persuadir al Cabildo Catedralicio para que le vendiera una de las casas que tenía junto a las suyas en el lugar en el que hoy se encuentra emplazada. Una tarea que no resultó nada fácil, ya que el Cabildo tardó años en aceptar la venta.

Casa de las Conchas

Fue en 1486 cuando Rodrigo Maldonado consiguió comprar la casa del Cabildo que derribaría poco después para empezar la construcción de la mansión. Aunque la obra no sería completada hasta bien entrado el siglo XVI. En aquella época, la Casa de las Conchas era todavía más imponente que el edificio que podemos ver hoy, pues se extendía hasta la calle Meléndez y se sabe que al menos contaba con dos torres.

A esta casa llegaría Juana de Pimentel tras el matrimonio con el hijo de Rodrigo Maldonado. Arias Maldonado tomaría entonces, el escudo familiar de su esposa, el motivo de las conchas. Se dice que por el amor que sentía por ella, mandó recubrir toda la casa con cientos de esas conchas. No obstante, esto no ha podido demostrarse. Hay otra teoría que afirma que las conchas tienen que ver con el hecho de que Maldonado perteneciera a la Orden de Santiago.

Tras pasar por diversas manos, a principios del siglo XX, la Casa de las Conchas deja de ser una residencia familiar y se convierte en un colegio de enseñanza media, el Colegio Menéndez Pelayo, que se mantuvo abierto hasta la década de los 60. Es entonces cuando su propietario, el Conde de Santa Coloma cede el edificio al Ayuntamiento para usos culturales.

En 1993 se abre la biblioteca que podemos ver hoy. Pero tres años después, como pago de impuesto de sucesiones los Condes de Santa Coloma entregan el edificio a la Junta de Andalucía. De esta forma, hasta el año 2005, cada vez que alguien salía y entraba de la biblioteca, estaba en realidad pisando terreno andaluz. Ese año, el Estado permuta el edificio del Banco de España en Granada por la Casa de las Conchas, y así es como la Casa de las Conchas volvió a ser de todos. En cualquier caso, lo cierto es que el hecho de ser una Biblioteca Pública hace que pueda visitarse de manera gratuita y recorrer sus galerías, imaginando cómo pudo ser la vida de aquellos que en otro tiempo miraron las mismas piedras que ahora vemos.

El edificio

En la fachada de la Casa de las Conchas se combinan los estilos gótico tardío, mudéjar y renacentista, lo que le confiere un toque señorial. Encima de la puerta principal y de las ventanas, encontramos el escudo de los Maldonado con cinco flores de lis. Fue reformada durante el siglo XVIII, lo que hizo que perdiera su esencia medieval. Algunas de las ventanas están protegidas por delicadas rejas de estilo gótico, forjadas en frío por maestros salmantinos, que cumplen una función ornamental y al mismo tiempo defensiva.

En la fachada también podemos ver una torre de las dos que tenía originalmente. La razón de la ausencia de una de ellas es que Carlos I mandó tirar la como castigo porque Pedro Maldonado Pimentel fue caudillo comunero en la Batalla de Villalar.

En el interior del palacio encontramos un patio formado por dos plantas, con arcos mixtilíneos, decorados con los blasones de las familais Maldonado y Pimentel. En la parte superior los arcos se apoyan sobre columnas de mármol blanco de Carrara con capiteles floreados. Los balcones se encuentran decorados con motivos de panales y cestería de estilo mudéjar. En el tejado encontramos flores de lis acompañadas con gárgolas.

La escalera del patio interior da acceso al piso superior. Se encuentra dividida en tres tramos. El primero cuenta con un perro que sujeta el escudo de los Pimentel; el segundo un león que sostiene el escudo de los Maldonado; y el tercero que se abre con la unión de los escudos de ambas familias, como muestra pública de la alianza matrimonial.

El magnífico artesanado de la segunda planta está compuesto por adornos en forma de hexágono, rodeando un cuadrado. Están policromados en colores pastel: blancos, azules y dorados.

Una auténtica obra de arte a la que se puede acceder de manera gratuita todos los días, incluidos fines de semana y festivos hasta las 19:00 horas. Por eso, si decides pasar unos días en Hotel Regio, no dejes pasar la oportunidad de visitar el que es hoy uno de los edificios más emblemáticos de la Salamanca.

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