El Sendero del Aceite de San Felices de los Gallegos (Salamanca)

El Sendero del Aceite es una ruta circular de unos 11 km que conecta el conjunto histórico de San Felices de los Gallegos con el pueblo de Ahigal de los Aceiteros, el único de España cuyo nombre hace referencia al aceite. Un bellísimo recorrido que transcurre por terrenos suaves, sin apenas pendientes, protegido por olivos y almendrales, salpicados por fuentes de piedra medievales, puentes barrocos y molinos centenarios. Muy sencillo de caminar, por lo que puede hacerse incluso con niños, de cara a introducirlos en el senderismo.

Un paisaje modelado por el aceite de oliva, por su cultura y por las huellas que las distintas culturas que se han asentado en la zona han ido dejando al paso de los siglos. Con el aceite siempre como protagonista. Un lugar que lleva varios siglos contando la historia de la relación del ser humano con uno de los árboles que le han acompañado desde los albores de la agricultura, el olivo.

Pasearás entre cortinas y cotos dedicados al pastoreo y a los cultivos tradicionales de Las Arribes del Duero hasta las cercanías del valle abrigado del río Águeda, donde el paisaje se va volviendo más agreste. Allí empieza un bosque cerrado de carrascos que llega hasta el final del camino, un sitio ideal para deleitarse con la belleza de los paisajes de Las Arribes. Observando la naturaleza en su estado más salvaje y perdiendo la vista en el cielo, desde donde el buitre leonado, el águila azor y el alimoche vigilan este silencioso valle.

Un camino diseñado para disfrutar y comprender este espacio natural como una pequeña síntesis del paisaje arribeño. Durante el recorrido irás descubriendo los frutos silvestres y cultivados que han sido durante cientos de años la esencia de la vida de estas tierras, junto a los esfuerzos del hombre para transformar este agreste paisaje en terreno fértil y humanizado.

Si además viajas entre noviembre y diciembre, podrás ver en primera persona cómo se lleva a cabo la recolección de la aceituna. Desde los métodos tradicionales del vareo a un sistema moderno de vareados y, por último, un sistema monitorizado. Incluso, si quieres disfrutar de la experiencia completa, seguro que alguno de los agricultores te deja su vara para que te desesteres un poco.

Las almazaras de Ahigal de los Aceituneros y San Felices de los Gallegos

Además de disfrutar del propio Sendero del Aceite, si eres amante del oro líquido, no puedes dejar de visitar el pueblo de Ahigal de los Aceiteros, donde se están recuperando los antiguos olivares centenarios para conseguir una producción de aceites de oliva virgen extra de gran calidad. Para la elaboración de este aceite, desde el año 2010 existe una almazara que funciona a modo de cooperativa que ha conseguido la certificación de almazara ecológica.

Al igual que ocurre con la uva, la aceituna se recoge y debe llevarse cuanto antes a moler. De lo contrario, se estropea, impidiendo que se pueda disfrutar del mejor aceite de oliva. En la almazara podrás ver  todo el proceso de producción con las aceitunas que se van recogiendo cada día cuando es la temporada.

El proceso de extracción del aceite de es bastante sencillo. La aceituna se echa en una tolva, donde pasa una máquina parecida a la despalilladora de uva para limpiarla de las impurezas. Después se muele y se pasa por una prensa en frío, que extra el aceite de oliva virgen de primerísima calidad. Luego, pasa por unos filtros y se lleva rápidamente a unos depósitos de acero inoxidable, en una sala completamente a oscuras. De esta manera, el aceite queda estabilizado. Se recomienda que sea consumido en los siguientes dos años, ya que después de este tiempo se inicia la pérdida de sus mejores propiedades organolépticas.

Pero también es posible visitar otra almazara en la localidad de San Felices de los Gallegos. Una antigua almazara restaurada que es una buena alternativa si no has visto la de Ahigal de los Aceiteros. Se trata de un museo llamado «Lagar del Mudo» y su proceso de restauración le valió una medalla Europa Nostra en el año 2002. En él podrás conocer la historia del olivo y del aceite mediante diferentes recursos.

A través de distintas salas, podrás realizar un fascinante recorrido por el mundo de la aceituna desde que es recogida hasta que se convierte en el preciado aceite. Desde el patio, donde se depositaba la oliva en «lagaretas», pasando por el proceso de prensado y la extracción en el molino, hasta su conservación en las tinajas. Además, podrás ver objetos relacionados con el mundo del aceite y sus usos, como cestas, vasijas, candiles y hasta una tartana. Al finalizar, podrás entrar a la tienda del museo, que cuenta con una gran variedad de productos típicos de la zona.

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