El Pozo de los Humos: uno de los parajes naturales más bellos de Salamanca

En el cañón del río Uces, prácticamente en la frontera con Portugal entre Masueco y Pereña de la Ribera, nos encontramos con el Pozo de los Humos. Una de las cascadas más hermosas e impresionantes no solamente de Salamanca, sino de toda España. Esta magnífica cascada natural, que cae rompiendo el silencio del entorno, se encuentra enclavada en un paisaje de gran belleza, concretamente en la Comarca de «Las Arribes del Duero», a menos de 100 km de Hotel Regio. Por eso, si decides pasar unos días en la localidad y tienes tiempo, no dudes en hacer una excursión al Pozo de los Humos, pues no deja indiferente a nadie. Eso sí, te recomendamos que lo hagas entre diciembre y mayo, ya que es cuando el río lleva el cauce de agua adecuada para disfrutar al máximo del lugar.

pozo de los humos

Como una cortina de agua en caída libre a 50 metros de altura, la cascada desciende por la pared de granito, llegando abajo y formando una nube de vapor que se eleva por todo el contorno, dando lugar a un espectáculo único que jamás has visto en toda la Península Ibérica. Y es que las cataratas del Niágara solamente las superan por dos metros, ya que alcanzan los 52 metros. Por eso, no es extraño que cuando el mismísimo Miguel de Unamuno visitó el lugar quedara hechizado por su embrujo y decidiera plasmar su belleza con estas palabras: “La Caída de esas aguas es una de las más hermosas que pueden verse en aquellos adustos tajos“. Y desde entonces, el camino que lleva hasta ellas fue bautizado como «la Senda de Unamuno».

Pero además, poco antes de la caída, el curso del río se bifurca, haciendo que en la parte derecha también haya otra cascada, la del Pozo de las Vacas. Conocida de esta forma porque dicen que allí se despeñaron dos vacas que tiraban de un carro de trigo.

Cómo llegar al Pozo de los Humos

Para llegar hasta el Pozo de los Humos, se puede hacer desde Masueco en dirección norte y elegir tanto el camino de la derecha como del de la izquierda desde la Plaza Mayor. El de la derecha puede transitarse con coche por la ruta de Vallegorda, pasando por los parajes de Vallegorda, Los Cañizos, El Tintal, Tras el Monte, El Cimero y el Molino. Llegados a este último punto, deberemos aparcar el coche en la Peña del Agua y bajar por el paraje que describiremos a continuación.

Se trata de un trecho de 800 metros, es muy cómodo y se encuentra bien señalizado. Por eso, no entraña grandes dificultades si no estamos muy acostumbrados a este tipo de actividades. Por la parte de Masueco debemos descender por la Senda de la Roblea que nos lleva hasta la coronación del nacimiento de la cascada, pudiendo caminar a través de la pasarela de madera apta solamente para los más valientes y que se encuentra anclada en la roca. Pero el descenso por la Cañada de Zarazalino que baja al Pozo también supone un verdadero desafío para los más intrépidos.

Por la parte de la Pereña, se desciende por el sendero de Palla Rubia, que nos lleva hasta un precioso estanque que se forma con las salpicaduras de la cascada. A lo largo de esta senda, dejaremos atrás una cueva natural que alberga en su interior pinturas rupestres.

La visita a la zona del paraje de Trincalina nos llevará a descender todavía 200 metros más por las laderas del río, que nos deleita con un impresionante espectáculo de cerezos en flor en el mes de enero. Y es que la zona cuenta con un microclima que permite temperaturas de más de 30 ºC en los emboques del Duero a pesar de encontrarnos en pleno invierno. De hecho, ni las personas más ancianas del lugar recuerdan haber visto nunca nieve en este lugar.

Fauna y Flora del Pozo de los Humos

La vegetación que predomina en la zona está formada por robles, castaños, enebros, endrinos, olivos y jarales. Ejemplares que albergan las historias y secretos de estos caminos por los que tantos y tantos han caminado. Reclamados por los portugueses y defendidos por los ibéricos, se han mantenido siempre presentes en la memoria de los viajeros, dejando una huella imborrable en sus corazones.

Un hábitat ideal para mamíferos como el jabalí, la cabra montesa y el lince ibérico, y anfibios como las ranas y las salamandras. Además de una gran cantidad de aves como palomas, tórtolas, gaviotas y gansos. Mención aparte merecen la cigüeña negra y el buitre, que nos indican el punto a corona en nuestra ruta hacia el Pozo de los Humos. Los aficionados a la observación de aves también podrán disfrutar de la presencia del águila, el milano, la lechuza, el búho, el alimoche y el abejaruco. No obstante, también pueden encontrarse algunos reptiles y alacranes en la zona, por lo que es importante mantener ciertas precauciones si la intención es acampar. Procurad no levantar piedras para calzar las tiendas sin llevar guantes.

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