El Parque Natural de las Arribes del Duero

Situado en la zona occidental de las provincias de Salamanca y Zamora, justamente donde el río Duero hace frontera con Portugal, se encuentra el Parque Natural de las Arribes del Duero (a 90 kilómetros de Salamanca), un paraje de incomparable belleza que se encajona formando los cañones más profundos y extensos de toda la Península Ibérica donde los cursos fluviales de los ríos Duero y Águeda actúan como frontera natural con el vecino portugués. Con una superficie de 106.000 hectáreas aproximadamente y 180 kilómetros de cañones fluviales.

Un espacio natural privilegiado que destaca por la belleza de su paisaje en el que predominan las formaciones graníticas y que posee una rica y variada población de espacies vegetales y animales. No en vano forma parte de la red de parques naturales de España desde el 11 de abril de 2002. Además de haber sido declarado reserva de la biosfera transfronteriza por la UNESCO el 9 de junio de 2015.

Parque Natural de las Arribes del Duero

Los grandes desniveles de su relieve, el alto caudal del Duero y la gran diversidad de ríos que desembocan en él hacen de esta zona uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por esta razón, cuenta con una gran red de presas y embalses como la de los Saltos del Duero. Pero además, sus características orográficas han hecho que la zona cuenta con su propio microclima que favorece una gran riqueza de especies vegetales y animales salvajes, sobre todo aves.

Por otro lado, cabe destacar que debido a su lejanía con los núcleos de población y la ausencia de infraestructuras adecuadas ha hecho que la zona se vaya despoblando de forma gradual, pero al mismo tiempo han hecho posible la conservación de un rico patrimonio histórico, cultural y natural, donde destacan sus numerosas costumbres y tradiciones. De hecho, la creación del parque ha constituido todo un reclamo para el turismo rural, lo cual ha hecho patente la necesidad de potenciar todas las características singulares de su paisaje, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales.

Paisaje

Las formaciones orográficas es la principal seña de identidad del Parque Natural de las Arribes del Duero. El relieve pertenece al Zócalo Paleozóico y está compuesto sobre todo por granitos y granodioritas. Una suave penillanura donde la erosión causada por la red fluvial de los ríos Duero, Huebra y Uces ha ido forjando el granito y las rocas metamórficas, creando profundos y escarpados cañones con desniveles de más de 200 metros de altura. En el cañón del río Uces es donde encontramos las cascadas más bellas y más impresionantes de toda la península: el Pozo de los Humos, donde podemos ver como el agua cae desde más de 200 metros de altura.

Fauna

El Parque Natural de las Arribes del Duero cuenta además con una gran riqueza de especies animales. Más de 300 espacies de vertebrados, de los cuales 200 son aves, entre las que destacan las poblaciones de cigüeña negra, ánguila perdicera y alimoche. Además de anfibios y reptiles que encuentran en esta zona unas condiciones ideales para su hábitat gracias a los espacios agrarios de los que dispone y al microclima suave que impera en las laderas. En cuanto a las especies acuáticas, podemos encontrar más de 20 especies, donde destacan la pardilla, la anguila, el calandino y la sarda salmantina. Las huellas de la presencia de nutrias, garduñas, tejones y jabalíes también pueden verse por todo el paraje, pero es más difícil verlas.

Flora

El propio microclima del Parque Natural de las Arribes del Duero ha sido aprovechada a lo largo de la historia por el hombre para la agricultura, mediante bancales de especies como el olivo, la vid, el almendro y otros árboles frutales. Pero en este paraje también encontramos otras especies silvestres como los rebollares y los encinares que se entremezclan con los alcornocales, los enebrales y los quejigales a orillas del Duero y sus afluentes. No obstante, el aprovechamiento agrícola ha hecho que las masas arbóreas de antaño hayan dado paso a las dehesas con un gran mosaico de cultivos que crecen entre casas de paredes de piedra y pastizales que conforman un paisaje único.

Patrimonio

La actividad agrícola y ganadera siempre han sido la base de la economía local del Parque Natural de las Arribes del Duero. Pero el patrimonio histórico que se conserva en esta zona es muy rico, vestigios de un pasado que las numerosas culturas que se han asentado en la región han ido dejando con el paso de los años. Entre ellas la celtíbera y la romana que han legado a la zona castros, puentes, calzadas y estelas funerarias de gran valor. Pero además, la región no se libró de las incursiones de visigodos y musulmanes que más tarde dieron paso a las poblaciones cristianas con sus ermitas iglesias y fortificaciones. Destacan también los puentes y vías decimonónicas y los embalses erigidos a mediados del siglo XX.

Como elementos singulares debemos hacer mención a los cigüeñales para extraer agua, las norias, los telares… Pero sin lugar a dudas la gran protagonista es la piedra de granito que podemos encontrar en cada elemento de los edificios de estilo popular como las viviendas corrales, los chozos, los chiviteros, los pajares, las bodegas, paredones de bancales, molinos, harineros, batanes, palomares, fraguas, almazaras, pontones, fuentes, potros de herrar, pilas para regar o beber los animales, pozos, lagares…

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