El Coto de Nuestra Señora del Carmen: un exótico jardín de coníferas

En la localidad de Peñacaballera, muy cerca del Puerto de Béjar y a sólo 85 km de Hotel Regio (Salamanca), se encuentra el Coto de Nuestra Señora del Carmen, uno de los jardines naturalizados más bellos de toda las provincia. Por eso, si pasas unos días en la provincia, no debes dejar pasar la oportunidad de visiar este magnífico jardín romántico.

Coto de Nuestra Señora del Carmen

Origen del Coto de Nuestra Señora del Carmen

La construcción de este lugar fue promovida a finales del siglo XIX por el Conde de Palacios, quedando a cargo del proyecto el arquitecto paisajista Tomás Veyrat, valenciano de origen francés. Jardinero, paisajista y viverista que desarrolló su actividad desde Valencia, junto con los afanes, sueños, inquietudes, desvelos y, posiblemente, quimeras de su promotor. Naturaleza en estado puro natural que fue transformada en natrualeza ordenada.

El proyecto se planteó como jardín romántico con influencias de paisajismo inglés y valenciano. Escalinatas, paseos y fuentes que se alternan con zonas de descanso y con un cenador, adaptándose todo el conjunto a las propias características del terreno.

El Jardín del Coto de Nuestra Señora del Carmen

El jardín que ocupa una superficie de 4 hectáreas y que posee una monumental escalinata con más de 100 peldaños y con unas pequeñas explanadas intercaladas que sirven para el descanso y para refugirse de las altas temperaturas en los días más calurosos del verano. La escalinata queda coronada por un cenador que ofrece unas vistas espectaculares de todo el paisaje más allá del jardín acotado.

La escalinata conduce, a través de diversos tramos con plazoletas y descansillos, a una plataforma superior presidida por un encantador y enigmático cenador cubierto y contruido con celosías de cerezo y ramajes entrelazados de brezo. A ambos lados de la escalinata encontramos rampas simétricas en zigzag que se adentran en los bosquetes y que conducen a las plazuelas y al mirador con su velador vegetal.

El jardín se despliega en gran medida sobre una ladera orientada a naciente que favorece la sustitución de especies vegetales locales serranas por grandes coníferas que forman una isla dentro del mismo. Esto permitió tanto que los nuevos grupos forestales y bosquetes quedasen protegidos y envueltos por una masa forestal de las adverisdades climáticas y que no aparezca como una entidad aislada, descontextualizada ni desprotegida; como la plantación en pendiente que evoca a la orografía de los bosques de donde proceden, presenándose de manera menos forzada.

Las especies vegetales, sin necesidad de guardar simetría, aparecen de manera natural en cada rincón. Con gran abundancia de árboles, entre los que destacan los de origen exótico, como las secuoyas, los robles rojos, las araucarias y los cedros del Himalaya y de Oregón, que se entremezclan con otras especies propias de la península, como los cerezos, los tejos, los abetos y los laureles. Una mganífica colección de plantas y árboles dignas de estudio botánico, algunas de ellas únicas en Castilla y León.

La casa de Trespalacios

La Casa de Trespalacios refleja en este jardín un complejo y heterogéneo programa jardinero en un característico estilo del siglo XIX, con toques románticos de grandes contrastes, elementos y rincones que aguardan con infinidad de sorpresas. Muchos de los ingredientes que podemos encontrar en otrso jardines del mismo tipo de la época.

 

 

Paseos sinuosos, rocalla en casacada, rincones mágicos, un invernadoerp de la época y otros elementos singulares conforman un conjunto único e inusitado que incluye una gran vatiedad de aves, pájaros e insectos. Por eso, no es extraño que este lugar recibiera el reconomiento como Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico en 2005.

La cuestión es que, a pesar de su singularidad, es un jardín bastante desconocido que merece una visita tranquila y que te hará gravitar entre el asombro y el puro deleite para los cinco sentidos. Un lugar imprescindible sobre todo para los amantes de la naturaleza, y en especial de los árboles. Para los enamorados de la botánica podemos encontrara entre otras: Cunigama lanceolata, Quercus rubra, Squoiadendron giganteum, Abies alba, Abies magnifica, Picea abies, Acer platanoides, Prunus lusitanica, Chamaecyparis lawsoniana, Sophora japonica, Cedrus deodara, Pseudosuga menziesii, Araucaria araucana, Ilex aquifolium, Laurus nobilis, Prunus avium, Taxus baccata, Rhododendron spp .

A lo que se suma el valor de su composición de aire naturalista, enmarcada en el movimiento del paisajismo de  «jardín inglés» y, concretamente para algunos, Victoriano. Un bellísimo dibujo de cierta complejidad y simbología que lo anima y lo articular en una elaborada y variada combinación.

Por eso, tanto si eres un gran amante de la naturaleza como si eres un gran apasionado del paisajismo o simplemente estás buscando un lugar para pasar una agradable y relajante tarde en familia, el Cotos de Nuestra Señora del Carmen es un lugar ideal para hacerlo. Situado a sólo una hora de la capital salmantina.

 

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