El Castillo de Montemayor del Río (Salamanca)

No podemos concebir Montemayor del Río sin su castillo. Una impresionante construcción que se encuentra coronando la localidad y que permite al visitante profundizar en su noble pasado. Y es que el Castillo de San Vicente, como es conocida la fortaleza, es la principal joya del patrimonio de Montemayor, en la insignia de la localidad, habiendo sido declarado Bien de Interés Cultural en 1949. Pero además, la propia localidad fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1982 debido a su impresionante patrimonio. Si te alojas en Hotel Regio, no te costará nada llegar hasta ella, ya que la población se encuentra a sólo una hora en coche.

Esta localidad, que se encuentra haciendo frontera con la comunidad de Extremadura, llegó a ser la cabeza del marquesado del mismo nombre y capital del Consejo de Villa y Tierra, grupo de una antigua organización territorial y lugar de residencia de las autoridades de las familias nobles. Es durante la Reconquista, hacia el siglo XIII, cuando la localidad queda bajo el poder cristiano y empieza a levantarse el Castillo de Montemayor del Río. Aunque las obras no finalizaron hasta dos siglos después.

Castillo de Montemayor del Río

En sus inicios, como es natural, tenía vocación defensiva, con el objetivo de controlar el paso natural entre el norte y las tierras extremeñas, siendo testigo de un gran flujo de intercambios tanto de gentes como de mercancías, paso de rebaños trashumantes de la mesta y de peregrinos del Camino de Santiago. Pero posteriormente se llevaron a cabo diversas reformas que le dieron un aspecto más palaciego y menos militar, lo que ha hecho que hoy sea una de las fortalezas más bellas de Salamanca. Sus altos muros y sus cilíndricas  y cuadradas torres le confieren una apariencia esbelta y poderosa al mismo tiempo.

Historia del Castillo de San Vicente en Montemayor del Río

La edificación del castillo, como ya hemos dicho, data de finales del siglo XIII. Pero el conjunto que podemos ver hoy en día es el que se construyó entre los siglos XIV y XV. Fue mandado a construir por orden del Infante Don Pedro, hijo del rey Alfonso X el Sabio. La fortificación permaneció durante mucho tiempo vinculada a este señorío hasta su decadencia, siendo abandonado a principios del siglo XVII y quedando prácticamente en ruinas en el siglo XVIII.

Además, hay que destacar que el lugar donde hoy se encuentra ubicado el Castillo de Montemayor del Río fue un destacado enclave de la Vía de la Plata durante la época de los romanos y que tuvo un gran valor estratégico y fronterizo durante la Edad Media. Precisamente por todo ello se convirtió en un espacio vital en las luchas entre los hijos de Alfonso XI, ya que el control de la fortaleza implicaba el dominio estratégico de la Vía de la Plata.

Posteriormente pasaría a manos de la hija de Sancho, Leonor de Albuquerque, que dejaría el castillo a su hijo Don Enrique de Aragón en 1428, siendo confiscado en 1458 por Don Juan de Silva. Tras ser abandonado en el siglo XVII, quedaría en el olvido.

No sería hasta el siglo XX cuando empieza a despertar el interés de muchos investigadores, lo que llevó a una intensa labor de restauración y a su declaración como Bien de Interés Cultural. De hecho, antes de llevarse a cabo las reformas, los arqueólogos tuvieron que realizar una ardua labor para conocer los orígenes de la fortaleza y averiguar cómo debía realizarse el proceso de restauración. El laboratorio de arqueología medieval de la Universidad de Salamanca jugó un papel clave en estos estudios para determinar las cualidades originales del castillo.

La visita al Castillo de Montemayor del Río

Tras haber sido restaurado, en la actualidad acoge el Centro de Interpretación del Medievo, abierto al público el 12 de junio de 2009. La visita al castillo solamente puede realizarse de manera guiada y el trayecto conduce al visitante desde la fachada hasta las diferentes estancias del mismo, pasando por su barbacana. Durante la visita, es posible pasear a través de los diferentes elementos constructivos que lo componen: foso, torre del homenaje, barbacana, paseo de ronda… Elementos que transportan al turista de forma inevitable al pasado más medieval de la localidad, descubriendo las formas de vida de la época, en sus roles, útiles, vestimentas y armas. Pero también en la evolución de la fortificación y en las técnicas constructivas de la época.

El itinerario comienza en el puente, sobre el foso descubierto que se sitúa delante de la primera muralla. Aunque el patio interior ha perdido gran parte de la distribución interior, puede apreciar de el esplendor que un día caracterizó a esta construcción. Al muro del norte se accede a través de la escalera. Justo a la entrada nos encontramos con un pozo que, según cuenta la leyenda, daba acceso a un túnel que comunicaba el castillo con el palacio ducal de Béjar.

Una pasarela de madera conduce a la torre noroeste. En el centro del muro hay un torreón central desde el que puede contemplarse el foso y que ofrece unas espectaculares vistas de los alrededores y de la localidad de Montemayor, incluyendo la iglesia románica que se ubica justo al lado del castillo. El itinerario concluye con la torre del homenaje, el cortejador y las troneras, saliendo a la torre noreste.

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