El Castillo de Alba de Tormes: símbolo del origen de la Casa de Alba

Aunque la mayor parte de los castillos de la provincia de Salamanca agonizan por el inexorable paso del tiempo y por la ausencia de recursos para realziar procesos de restauración, todavía quedan algunos ejemplos de fortalezas que renacen como un ave fénix de sus cenizas, como si estuvieran destinados a permanecer en pie para que las historias de las que han sido testigos sus muros a lo largo de los siglos no queden relegadas al olvido.

Es el caso del Castillo de Alba de Tormes. Erigido como una pequeña torre sobre una colina durante la Edad Media, quedaría devastado debido a las guerras acaecidas antes de la época de los Reyes Católicos, pero reconstruido y convertido en residencia palaciega por la Casa de Alba. Destruido de nuevo por los franceses durante la Guerra de la Independencia a principios del siglo XIX y restaurado hace unas décadas por el Ayuntamiento de la localidad con fines turísticos.

Castillo de Alba de Tormes

Origen del Castillo de Alba de Tormes

Los orígenes del Castillo de Alba de Tormes se remontan al siglo XII, cuando el rey Fernando II de León mandó construir una sencilla atalaya. Un siglo más tarde, el resy Sancho IV de Castilla convertirían la primitiva torre en un castillo. Sería devastado por las contiendas de le época del rey Enrique IV de Castilla y por las de las Comunidades, siendo reconstruido posteriormente por el primer Duque de Alba de Tormes, García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo, pasando a ser su palacio privado y quedando en manos de la Casa de Alba hasta finales del siglo XX.

Bajo el ducado de Don Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, III duque de Alba o el Gran Duque de Alba, se construyó una torre de vigilancia y se engalanó el castillo con los mejores mármoles, tapices y pinturas. Además, fue en esta misma época en la que se realizaron los frescos del Salón de la Armería. Durante su vida, el Gran Duque usó el castillo como centro de poder, por lo que lo enriqueció cuantitativa y cualitativamente. Además, tal era la grandeza y pasión que sentía por su palacio que se decantó de lleno por su conservación, como patrimono histórico y museístico.

De esta forma, iría tomando aire palaciegos y convirtiéndose en uno de los más importantes de toda España. Sus muros alojarían a figuras tan ilustres como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega o el rey Fernando el Católico.

Una época de esplendor que terminaría con la Guerra de la Independiencia, cuando en 1809 las tropas francesas tomaron el castillo hasta que se retirron en 1812. Cuando lo demantelarían. Poco después, Julián Sánchez se encargó personalmente de incendiar el castillo como estrategia de defensa, con lo que quedaría en desuso, comenzando un lento proceso de ruina. Es por ello que actualmente solamente se conservan una de las seis torres del castillo y la sala baja, que alberga una exposición de restos arqueológicos entre los que destaca el busto de mármol del Gran Duque, obra de Pompeyo Leoni.

Las obras de restauración comenzarían en la década de los 60 por iniciativa de Don Luis Martínez de Irujo, XVIII Duque consorte de Alba. Se restauraron la torre, la sala de la armería y entonces se descubrieron los frescos realizados por Cristóbal Passini entre 1567 y 1571, que se encontrababan tapados debido a sucesivas manos de cal.

A principios de la década de los 90 la Casa de Alba cedería el Castillo de Alba de Tormes al Ayuntamiento del municipio para que fuera usado con fines turísticos. La planta baja es hoy un museo con los restos de cerámicas, bustos y monedas de la época. Y el piso de arriba se ha habilitado como museo sobre la vida de Fernando Álvarez de Toledo. Además, en el exterior hay a un precioso mirador.

 

Visita al Castillo de Alba de Tormes

De la construcción  original todavía se conserva la Torre del Homenaje, una de las seis torres que llegó a tener en su día. En el interior pueden visitarse salas muy interesantes, como la que alberga la colección de pinturas murales de la batalla de Mühlberg o subir al mirador a través de la escalera del contrafuerte.

En el exterior de encuentran las ruinad de las excavaciones arqueológicas que comenzaron en 1991 y donde se ha ido descubriendo el esplendor que llegó a tener la fortaleza en su época. Aquí te dejamos un vídeo de cómo era el castillo antes de desaparecer prácticamente por completo para que te hagas una idea de su esplendor.

 

Horario

De lunes a viernes

Mañanas: de 10:00 a 14:00 h.

Tardes:

Febrero a mayo: de 16:00 a 19:30 h.
Junio a octubre: 16:00 a 20:00 h.
Noviembre a enero: 15:30 a 18:30 h.

 

Precio

Entrada general – 3 €

Descuentos:

Grupos (+20pax) 2,00 €

Amigos de Patrimonio: 50% sobre entrada general

Jubilados, niños de más de 6 años y jóvenes (hasta 30 años) 2,00 €

Gratuidades:

Niños hasta 6 años y albenses empadronados

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