Dos Denominaciones, un territorio: los vinos de Salamanca

La provincia de Salamanca cuenta con dos denominaciones de garantía que protegen la tipicidad de sus vinos. Cada una de ellas con sus características propias debido a las condiciones climáticas y geográficas de cada zona, pero también por el tipo de uvas que se cultivan y que conceden a cada uno de los vinos una personalidad única que armoniza con los productos que nacen y que se producen en esta tierra.

De hecho, este es el principal fuerte de los vinos de Salamanca, que no se parecen nada entre sí ni tampoco a los vino comerciales que estamos acostumbrados a beber normalmente. Para disfrutarlos, hay que enajenarse de lo conocido y estar dispuesto a experimentar sensaciones nuevas y diferentes.

Pero además, destacan por la búsqueda de la sostenibilidad, la vuelta a las formas tradicionales de elaborar el vino, no para dejar atrás lo que la tecnología ha legado al mundo del vino, sino para que se complementen la una a la otra. Para que la experiencia, la sabiduría y la ciencia sean aliados y no enemigos.

Los productores de vino de Salamanca son grandes apasionados del vino, emprendedores y atrevidos. Enamorados de la tradición, de sus raíces y de la historia de su familia, y de su tierra, por lo que el mejor homenaje que pueden rendirle es buscar vinos que hablen por sí solos de la geografía salmantina, de su historia y de su clima.

DOP Sierra de Salamanca

En la Sierra de Salamanca, el viñedo y el vino han mantenido siempre una estrecha relación con el ser humano y con la naturaleza. Durante cientos de años se han cultivado viñedos en bancales, buscando la integración con el paisaje y seleccionando las mejores orientaciones y suelos para producir vinos diferentes, ligados a la tierra. Un denominación que abarca 26 municipios de la provincia, abarcando una superficie de 500 kilómetros cuadrados. Parte de los cuales se encuentran enmarcados por el Parque Natural de Las Batuecas–Sierra de Francia y por la Reserva de la Biosfera Sierras de Béjar – Francia.

Los vinos de la Sierra de Salamanca se elaboran en cinco bodegas distintas con la uva autóctona Rufete, la garnacha tinta y la tempranillo. Dotadas de pequeña capacidad y últimas tecnologías, estas bodegas producen el vino de manera natural, dejando que las características del clima, los suelos y las variedades afloren para conseguir vinos diferentes, únicos y auténticos.

Los vinos de la Sierra de Salamanca destacan por su marcada tipicidad debido al terruño, muy peculiar y complejo. El proceso de elaboración se inicia en el viñedo, cultivado con mucho esfuerzo y cariño para conseguir poca producción de uva pero de primera calidad. La vendimia se lleva a cabo de forma manual y en cajas, seleccionando las parcelas en su mejor momento de madurez.

DOP Arribes

La zona de las Arribes del Duero produce vinos desde hace muchos años, por no decir desde siempre. Los últimos años dentro de distintas marcas de calidad. En el año 2007 consiguió el reconocimiento como DO y pasó a ser Denominación de Origen Arribes.

Esta Denominación de Origen alberga 47 municipios que se ubican al noroeste de la provincia y al suroeste de Zamora, extendiéndose sobre una estrecha franja de terreno que limita con Portugal, actuando el Duero como frontera natural entre ambos países. Dos zonas de larga tradición vinícola y vinculadas geográficamente por el recorrido fluvial del Duero. Con 17 bodegas adheridas que cada día buscan la excelencia para ofrecer vinos únicos. Tanto tintos como blancos y rosas con una personalidad única, producto de la unión de suelos graníticos y pizarrosos dotados de una composición única, un clima con características mediterráneas particularmente beneficioso para el cultivo de la vid y de un viñedo de más de 70 años de variedades autóctonas y foráneas perfectamente adaptadas a la zona.

Su variedad más destacada es la uva tinta autóctona llamada Juan García. Un tipo de uva que destaca por su gran singularidad, por sus grandes aptitudes para la elaboración de vino y por su elevada resistencia a las enfermedades. Pero también se usan otro tipo de uvas como variedades principales la rufete, tempranillo y bruñal y como variedades complementarias garnacha y mencía.

Los vinos amparados por la DOP Arribes se caracterizan por su perfil aromático que les diferencia de otras zonas por su acidez natural que les proporciona un alto grado de frescura y, en el caso de los tintos, por su elevada concentración de aromas a fruta madura y compotada y de polifenoles.

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