Catedrales vivas: un milagro de 500 años

Los cielos de Salamanca no solamente se encuentran dominados por las veletas y pináculos de sus imponentes catedrales, sino que también encontramos construcciones más modestas, en este caso naturales, que luchan por ganar su espacio en las alturas. Estamos hablando de árboles centenarios repartidos por toda la provincia, algunos de los cuales llegan a superar los cinco siglos de vida. Conocidos como «Catedrales Vivas», este proyecto tiene por objetivo reconocer y dar valor a la existencia de estos ejemplares vegetales de gran interés.

Iniciado en la zona noroeste, junto a Almenara de Tormes, el proyecto se ha ido extendiendo por todos los rincones de la provincia para custodiarlos y protegerlos, con el fin de crear espacios sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Alcanzando aproximadamente 115 km en total. Rindiendo un merecido homenaje al naturalista y comunicador Félix Rodríguez de la Fuente, quien ha sido el mayor amante de la naturaleza de nuestro país.

Catedrales Vivas

Un proyecto pionero en España en turismo de árboles monumentales que actualmente se extiende por la Sierra de Béjar pero que, en el futuro, se prevé que se ampliará a la Sierra de Francia y la Sierra de Gata.

Son pocas las ocasiones en las que tenemos la oportunidad de acercarnos a un vetusto árbol que cuente con más de un siglo. Por eso, si añadimos el hecho de poder ver 10 árboles de este tipo en una ruta interesante, el atractivo y la seducción del recorrido están garantizados. Un imponente conjunto de árboles ancianos que forma parte del Patrimonio Natural salmantino, moldeados por el clima y por el paso del tiempo, con formas altivas y orecogidas, expandidas o aguzadas, dando lugar a impresionantes bellezas arquitectónicas que las has hecho merecedoras del nombre de «Catedrales Vivas».

Ruta por las Catedrales Vivas

Si eres un gran amante de la naturaleza y te interesa conocerlos, debes saber que existen numerosas rutas por las Catedrales Vivas en las que podrás guiarte con un folleto que te ayudará a identificar todos aquellos ejemplares que forman parte del proyecto, además de saber detalles cono su antigüedad y sus características botánicas.

La ruta más completa de todas es la que empieza en la Catedral de Salamanca y finaliza en el Puente Romano, llevando a los viajeros a pasar por un amplio abanico de pueblos con mucho encanto en los que todavía se mantiene la más pura esencia tradicional de Salamanca. Por ejemplo,  San Pedro del Valle, Zamayón, Florida de Liébana, Torresmenudas, Almenara de Tormenes o Juzbado. Hasta completar las 10 catedrales vivas. Ocho de ellas bajo titularidad municipal y dos ubicadas en fincas privadas, pero a las que puede accederse fácilmente a través de la señalización que se ha instalado.

Tras un laborioso trabajo de documentación etnográfica e histórica estos 10 árboles singulares y monumentales han podido ser señalizados en todos estos municipios de la provincia. Ejemplares que merecen una mirada atenta y contemplativa. Para ello, la organización cuenta con un gran equipo de profesionales voluntarios que se ocupan de evaluar, catalogar y elegir cuáles deben formar parte de esta ruta.

El recorrido no presenta grandes dificultades pero, eso sí, es de 115 km, por lo que si no tienes mucho tiempo, puedes hacer solamente un tramo. Un itinerario que discurre casi siempre por senderos de tierra en muy buen estado y muy pocas veces por tramos de carretera. A través del mismo podrás admirar auténticos monumentos naturales y tomar conciencia del valor que poseen. Cada uno de ellos con su nombre propio.

Podrás recorrer diez árboles monumentales de robustos troncos que se elevan hacia el cielo, siendo el pilar fundamental sobre el que descansan las ramas de formas caprichosas desde hace varios siglos. Verdaderos templos de la naturaleza que han sido testigos del paso del tiempo y que destacan no solamente por su antigüedad, sino también por su majestuosidad.

Podrás conocer, por ejemplo, el moral más antiguo de España, que se encuentra ubicado en la localidad de San Pelayo de Guareña, los alcornoques de los Carreteros en Valdelosa, las sequoias de Valverdón en Hacienda Zorita, el Alcornoque «Gordo» de la Calahorra en Santiz, el cedro de Líbano en Cantallo, los cipreses del Campo Santo en Montemayor del Río, el roble Herrero en el Cerro, el castaño de la Mata de San Miguel de Valero, los olivos casi milenarios de San Esteban de la Sierra, el cedro centenario de la Centena en Béjar y la sequoia de Jardín del Bosque en Béjar.

Eso sí, recuerda ante todo que estás visitando un conjunto de árboles que son Patrimonio Natural y Cultural, por lo que deberás disfrutarlos como su estuvieras visitando una catedral o una ermita, con todo el respeto del mundo para evitar provocar daños. Intenta en la medida de lo posible no tocarlos. Y es que un contacto excesivo por parte de muchas personas puede terminar por estropear su corteza y debilitarlos, aumentando su fragilidad.

Tampoco pises sobre sus raíces, ya que sufren. Un  grupo de 15 personas pesa una tonelada. El mejor recuerdo es una buena foto a distancia y arrancar sus hojas o subirte en las ramas no mejorará la experiencia, pero si dañará el árbol. De ti depende que estos lugares sigan conservando su belleza y vitalidad, por lo que no debes dejar huella a tu paso.

 

 

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