Alba de Tormes: entre Santa Teresa y la Casa de Alba

Situada a sólo media hora en coche de la capital de Salamanca, Alba de Tormes es una de las localidades más importantes de la provincia. En buena medida por su relación con Santa Teresa de Jesús, que fundó en esta villa su octovo convento de Carmelitas y en el que falleció en  1582, a la edad de 67 años. Pero también por haber estado bajo el poder de la Casa de Alba desde el año 1430 hasta 1755. Aunque este linaje no pasaría a formar parte de los Grandes de España hasta el año 1520.

Su privilegiada ubicación, a orillas del río Tormes y la gran cantidad de atractivos religiosos y monumentales con los que cuenta, así como su cercanía con la capital, es lo que ha hecho que hoy sea uno de los lugares más visitados tanto por peregrinos como por turistas que llegan atraídos por profundizar en la historia de la Casa de Alba. Y es que la localidad cuenta actualmente con un impresionante patrimonio histórico que refleja el poderío de las casas nobiliarias que han tenido poder sobre ella.  No en vano, está declarada como Conjunto Histórico. Una localidad que vivió su mayor periodo de esplendor durante la Edad Media y que jugó un gran papel por su carácter de ciudad fronteriza entre los antiguos reinos de León y Castilla. Reserva tu estancia en Hotel Regio (Salamanca) y podrás visitar todos los monumentos que te mostramos a continuación.

Alba de Tormes

1. Castillo de los Duques de Alba

En 1429 Don Gutierre Gómez de Toledo, obispo de Palencia, ordenó construir levantar una fortaleza tras la toma de la villa. Es así como se erige la torre de planta cilíndrica de tres alturas que hoy se conoce como Torreón de la Armería. Más tarde, el hecho de que el señorío pasara a ser condado y posteriormente ducado, tras la donación de la villa a los Álvarez de Toledo, el castillo aumentaría de tamaño y se convertiría en la residencia oficial y en cabeza del señorío de la Casa de Alba. La primera mitad del castillo fue construida durante la segunda mitad del siglo XV y primera del XVI por los mejores arquitectos de la época, Juan Carrera, Enrique Egas o Juan Guas. En su forma irregular se aprecian los diferentes momentos en que se llevó a cabo la construcción.

Lamentablemente, este suntuoso castillo sufrió un gran deterioro con la invasión de las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia, quedando prácticamente en ruinas y siendo abandonado. Pero además, sus piedras fueron utilizadas para otros edificios, por lo que hoy solamente se mantiene en pie la Torre de la Armería. En la actualidad, dicha torre alberga en su interior un museo donde se muestran numerosos hallazgos realizados en la zona. E cualquier caso, merece la pena visitarlo solamente por subir a lo alto de la torre y contemplar las maravillosas vistas de la localidad y de la vega del río Tormes.

2. Iglesia de la Anunciación y Sepulcro de Santa Teresa

En Alba de Tormes vivía la hermana menor de Santa Teresa, Juana de Ahumada, con su esposo, Juan de Ovalle. Y es aquí donde Santa Teresa realizó su octava fundación en el año 1571: el Convento de la Anunciación de Nuestra Señora. Siendo los patrocinadores Francisco Velázquez y su esposa Teresa de Layz. Convento en el que moriría el 4 de octubre de 1582. Su cuerpo fue enterrado en la misma ventana del coro bajo, entre las dos rejas que daban al altar mayor. Posteriormente el sepulcro se fue haciendo más grande, hasta que incluso hubo que ampliar la iglesia en el año 1670 y su cuerpo fue reubicado dentro del retablo mayor.

Obviamente lo más importante de esta iglesia es el sepulcro de Santa Teresa. Pero además, se ha habilitado una zona para que los peregrinos puedan contemplar las reliquias del corazón y del brazo izquierdo de la Santa, así como algunos objetos que usó en vida, la celda en la que murió y el museo.

3. Museo Carmelitano

Este museo se encuentra en el mismo Convento fundado por Santa Teresa. Un museo de 900 metros cuadrados que cuenta con áreas de exposición y con algunas estancias originales del convento, donde se exhiben las reliquias de la Santa. Además, a lo largo del recorrido pueden verse obras de arte renacentistas y barrocas de temática religiosa de gran calidad, entre ella la famosa Dolorosa que talló Pedro de Mena en 1675. Más de 800 piezas que estaban en la clausura y que hoy pueden ver tanto los peregrinos como los estudiosos de la materia.

4. Basílica de Santa Teresa

Se trata de un templo de estilo neogótico que fue diseñado por Enrique María Repullés y Vargas para acoger los restos de Santa Teresa de Jesús y dar cabida a los miles de peregrinos que acuden a visitarlos cada año. El proyecto se inició en 1898, pero las grandes dificultades del terreno, acabarían multiplicando los gastos de cimentación, lo que afectaría al desarrollo futuro del edificio. Las obras fueron interrumpidas definitivamente durante la II República. Y aunque en 2007 volvió a retomarse el proyecto, se suspendería de nuevo en 2010 por falta de presupuesto. Con lo cual, si decides visitarlo, puede que te sientas un poco decepcionado al ver que se encuentra inacabado. No obstante, la visita merece la pena.

5. Iglesia de San Juan de la Cruz 

Esta iglesia forma parte del Convento de los Padres Carmelitas Descalzos y fue el primer templo de todo el mundo dedicado a San Juan de la Cruz. El diseño del templo fue realizado por Fray Alonso de la Madre de Dios y llevado a cabo entre 1692 y 1695. La fachada presenta una perfecta simetría y los ornamentos simulan una cruz. En la cabecera podemos ver el escudo de la Orden del Carmelo, en los brazos los escudos de los Álvarez de Toledo y a los pies la imagen de San Juan de la Cruz. Su planta es una cruz latina y en el interior destacan los frescos de las pechinas de la cúpula del crucero.

 

 

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