5 Curiosidades sobre Salamanca que seguramente no sabías

Cada año, la ciudad de Salamanca recibe miles de turistas que llegan a la capital atraídos por la su impresionante riqueza monumental, por su animado ambiente nocturno y por los espectaculares parajes naturales que se distribuyen por todo la provincia, salpicados de numerosos pueblos que rebosan el encanto de los antiguo. Pero además, la ciudad ofrece multitud de misterios y curiosidades que esperan a ser descubiertos y que la mayoría de las veces pasan desapercibidos para los turistas que la visitasn, eclipsados por todos sus edificios y por la propia belelza de sus calles.

En Hotel Regio queremos que disfrutes al máximo de tu estancia en la ciudad y que, si llegas ávido de descubrir nuevos rincones oculto, puedas conocerlos y enamorarte de otra faceta más de la «Ciudad Dorada», que no tengas duda, quedará para siempre grabada en tu memoria. A continuación te mostramos algunas de estas curiosidades.

Curiosidades sobre Salamanca

Oro en la Casa de las Conchas

La Casa de las Conchas es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Lo que muchos no saben es que la leyenda dice que detrás de una de las numerosas cocnhas de piedra que decoran su fachada se encuentra una moneda de oro. Aunque no ha podido demostrarse, lo cierto es que no resulta nada descabellado pues era algo común en la época esconder algo de este material en las paredes de los edificios para atraer la buena suerte.

No obstante, también se dice que podría haber una gran cantidad de joyas escondidas por orden de la familia Maldonado que fue la que construyó la casa. Verdad o no, la realidad es que no debes perdértela durante tu visita.

Terremoto de Lisboa

El 1 de noviembre del año 1755 se produjo en Lisboa un terible terremoto provocado por un movimiento de la Falla de Azores-Gibraltar, dando lugar a un movimiento de tierra que alcanzó los 9 puntos en la escala Ritcher.  El propio terremoto provocó además un gran maremoto y un incendio que dejó en ruinas gran parte de los edificios de la capital portuguesa.

Pero aquí no quedó todo, sino que ambos fenómenos también tuvieron consecuencias en otras ciudades del planeta, como es el caso d ela capital salmantina. En la ciudad el terremoto causó daños en la torre de la catedral vieja, por lo que ha tenido que ser restaurada en numerosas ocasiones desde entonces. Y es que si te detiens y te fijas un poco, podrás comprobar cómo e encuentra un poco inclinada.

Desde aquello, se impuso la tradición de que el Maiquelo, un personaje típico de Salamanca suba cada año el 31 de diciembre a una de las torres para recordar el momento y pedir que esto no vuelva a suceder.

Cueva de Salamanca y pasadizos

En el mismo casco histórico de la ciudad, a pocos metros de la iglesia de San Esteban se encuentra la Cueva de Salamanca, el lugar más misterioso de toda Salamanca. Si la visitas, podrás ver las ruinas de la antigua iglesia de San Cebrián, donde se dice que el mismísimo diablo impartía clases de artes oscuras a siete alumnos durante siete años. Al finalizar, uno de los alumnos, elegido por sorteo, debía pagar las clases del resto. En una ocasión el elegido fue el Marqués de Villena, que consiguió burlar al diablo a costa de perder su sombra para siempre. En recuerdo de esta hirtosia, una de las torres de la Cueva lleva su nombre. Además, en este lugar podrás ver una de las puertas que da paso a una galería de túneles que discurren por toda la ciudad.

Cielo de Salamanca

¿No resulta extraño encontrar un cielo en un espacio cerrado? Pues así es. Dentro de uno de los edificios del Patio de Escuelas Menores de la Universidad podemos encontrar un lugar muy especial, el Cielo de Salamanca. Una impresionante bóveda en la que encontramos un gran mural cuyo autor es Fernando Gallego y que representa numerosos motivos relacionados con la astrología y la astronomía. Fue pintado en el siglo XV y antiguamente se encontraba en la antigua biblioteca del Edificio de las Escuelas Mayores. Uno de los imprescindibles que debes visitar durante tu estancia en la ciudad.

El mono, el astronauta y la cigüeña

Aunque pueda parecer el título de una película infantil, lo cierto es que no tiene nada que ver. Por muy extraño que resulte, lo cierto es que se trata de tres personajes que se encuentran presentes en la fachada de la Catedral de Salamanca en forma de esculturas.

El mono y la cigüeña son esculturas decorativas que se realizaron durante la construcción del edificio aunque pueda parecer que no encajan mucho con el sentido del templo. Pero, ¿qué pinta un astronauta en una catedral barroca? Tiene su explicación. En el año 1992, durante las obras de restauración, los arquitectos quisieron dejar su huella a través de este extraño elemento. Desde entonces, este curioso elemento se ha convertido en uno de los elementos más buscados de la ciudad junto con la rana de la fachada de la Universidad.

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