• Dic
  • 24
  • 2019

Curiosidades y tradiciones de Salamanca en Navidad

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Salamanca es una provincia rica en patrimonio histórico, cultural, natural y gastronómico. Por eso, no es extraño que sea uno de los destinos turísticos más visitados de todo el país. Pero también es una tierra que ama sus costumbres y tradiciones, muchas de lacs cuales se mantienen desde hace varios siglos, especialmente en sus pueblos rurales. A lo largo de todo el año son muchas las tradiciones que podemos ver en ellos, sobre todo en sus fiestas populares.

Hoy queremos hablarte concretamente de las tradiciones navideñas que tienen lugar durante estas fiestas. Algunas de las más destacadas son los aguinaldos y los petitorios. Por ejemplo, el Sequeros, el día 26 los hombres casados hacen el petitorio y los mozos lo hacen el 6 de enero. Por su parte, en Linares de Riofrío  se lleva a cabo el 31 de diciembre. Y en el Cabaco los solteros celebran La Robra el 26 de diciembre. Pero son muchas más las tradiciones que podemos encontrar y muchas de ellas realmente curiosas.

Si estás pensando en pasar la Navidad en Salamanca, en Hotel Regio te mostramos algunas de las costumbres más curiosas que podrás ver durante tu estancia si decides visitar sus encantadores pueblos, donde todavía se respira la esencia más pura de la provincia.

  • Dic
  • 17
  • 2019

Ruta de los Lagares Rupestres en San Esteban de la Sierra (Salamanca)

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Los lagares, también conocidos como pilas o lagaretas, son pequeñas cavidades en roca hechas por el hombre en un pasado lejano que se encuentran dispersas por el campo y pueden verse tanto en la Península Ibérica como en otras zonas del Mediterráneo.

Su finalidad principal era la elaboración del vino. Pero también hay otras teorías que creen que tenían un carácter ritual, que servían para el curtido de pieles o el endrinado del lino o para elaborar recipientes donde tintar. Aunque la más aceptada es la de la producción vinícola.

Formadas por una pila mayor en la que se colocaba la uva y se llevaba a cabo el pisado y el prensado; un anclaje de prensa; un bocín por donde pasaba el líquido; y un pilón para recibir el líquido.

Concretamente, en San Esteban de la Sierra, en la provincia de Salamanca, encontramos varias de ellas que conforman un interesante recorrido, la Ruta de los Lagares Rupestres. Un pequeño pueblo rural enclavado en el corazón de la Sierra de Francia que sirve como puerta de entrada a la Reserva de la Biosfera Sierras de Béjar y Francia. La riqueza paisajística de la región junto con su historia vitivinícola convierten a esta ruta en un fascinante recorrido por la historia.

La Ruta de los Lagares Rupestres es un sendero circular que tiene como punto de partida la Bodega Cooperativa de San Esteban por el camino del Guijarral y recorre los pagos de Bajenoso, Valmedroso, Las Huertitas, Majallana, Muñiquero, Los Pajares, La Jara, Bardal, Majahonda, etc.

Un itinerario de aproximadamente 12 km que destaca por su gran interés estético, visual y educativo, capaz de provocar emociones y posibilidades interpretativas. La ruta no entraña grandes dificultades, por lo que es ideal incluso para hacerse en familia, siempre llevando calzado cómodo y evitando salirse de los caminos y senderos señalizados.

Un recorrido con una impresionante riqueza de recursos naturales, botánicos, geomorfológicos, litológicos, faunísticos y otros hechos por el hombre, como bancales (paredones), pozas, fuentes, huertos, restos del hábitat primitivo, eras, corrales, poblado de trashumancia local, etc. siendo la diversidad de excavaciones rupestres la huella antrópica más destacada de la ruta.

Descripción de la Ruta de los Lagares Rupestres

Saliendo del camino del Guijarral y superando la primera cuesta que nos conduce hasta el Alto del Guijarral, podremos disfrutar de una espectacular panorámica de San Esteban de la Sierra, con el monte del Castañar a su espalda y en la margen derecha del río Alagón el oscuro monte del Cancho. Y como telón de fondo el cordal montañoso que termina en la Peña de Francia.

Desde aquí comienza un tramo suave del camino y después un repecho que nos sumerge de lleno en el pago de Bajenoso. A partir del segundo lagar de Bajenoso, el itinerario no presenta ninguna complicación hasta llegar al regato de Valmedroso, donde el sendero se vuelve empinado de forma ininterrumpida hasta las eras del Prado Concejo y las gigantescas moles graníticas. Dejando atrás los pequeños campos de viñedos, los huertos y las fuentes del Roble y del Guijo.

Desde el Alto de Valmedroso y Cantarrana hasta Rando y desde los altos canchales del Prado Concejo hasta el encajado y rocoso lecho del río Alagón nos encontramos con el amplio pago de Las Huertitas. Un espacio de impresionante belleza dominado por densos robledales, rodales de castaños, fresnos, cerezo silvestre, algún pinar y sotobosque de bardas, retamas, plantas espinosas y aromáticas como el cantueso y la mejorana.

Cuando hayamos pasado los dos rodales de pinos, en la desviación tomaremos el sendero de la derecha, comenzando a subir por los pagos del Jardito, Majallana y Lagarejos. Después llegaremos a Muñiquero, el lugar perfecto para hacer una parada y disfrutar de las vistas, ya que aquí se encuentra el Mirador de Majallana.

Nos adentraremos en el paraje de los Pajares, situados en la ladera de los Riscos, orientada haci el naciente y las majestuosas cumbres nevadas del Sistema Central. Tierra de crudos inviernos, de escarchas de influencia norteña, de veranos más frescos que en el fondo del valle y de primaveras agradables.

Al terminar las casetas de Los Pajares, el amplio sendero discurre paralelo al dique de los Riscos y la carretera que conecta San Esteban con Los Santos, entre preciosos bosques de jaras, bardas, algún alcornoque y roble melojo. Llegaremos entonces al Mirador de la Cruz del Monte, rodeado de extensos campos de olivares, viñedos, frutales, algunos prados y los pueblos de San Esteban y Santibáñez en la umbría y la solana del monte del Castañar. Además, a lo lejos puede admirarse la imponente Sierra de Francia.

A la derecha, el robledal de Bardal y la sucesión de paredones que suben hasta el pago de la Dehesa. A la izquierda los pueblos de Cristóbal y Valdefuentes de Sangusín; al fondo, la bellísima Sierra de Béjar, techo de la provincia salmantina. Lo único que nos queda ya es seguir el sendero para regresar al punto de partida.

  • Dic
  • 10
  • 2019

Museo de las llanuras y campiñas de Salamanca

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Ubicada al nordeste de la provincia de Salamanca, junto a un cerro dedicado al Sagrado Corazón, Macotera es una pequeña localidad rural que forma parte de la comarca de Peñaranda de Bracamonte y del Campo Charro por su historia, costumbres, economía, vestir y geografía. Un pueblo que guarda orgullosa una rica historia de tradición salmantina.

Paseando por sus estrechas callejuelas empedradas, es posible contemplar todavía numerosos blasones, fechas y escudos que nos hablan de su esplendoroso pasado. Sin duda uno de los pueblos de toda la provincia que mejor refleja el arte que sirvió de enlace entre las culturas musulmana y cristiana a lo largo de la Edad Media.

Pero la tradición también es el motor y el corazón del Museo Etnográfico de las Llanuras y Campiñas de Salamanca. Un interesantísimo museo inaugurado en el año 2007 cuando se construyó el edificio. Situado en la Plaza Mayor del pueblo, junto al Ayuntamiento.

Museo de las llanuras y campiñas de Salamanca

Un edificio diáfano que alberga una importante colección de elementos relacionados con la vida tradicional de la comarca y de toda la provincia y que formaban parte de la vida cotidiana de sus habitantes hasta hace unas décadas. Sobre todo de los oficios artesanales que, junto con la agricultura, fueron los principales motores de la economía de la zona en el pasado. Siendo especialmente destacable la prensa de uva que se encuentra en el sótano del museo y que fue colocada en este lugar antes incluso de la construcción del edificio.

Cada uno de ellos con un significado especial, suponiendo un importante contenido didáctico para que las generaciones más jóvenes y las que están por venir sepan cómo eran la vida y las costumbres de épocas pasadas.

Pero el medio natural también tiene un hueco en este interesante museo. Y es que las campiñas y llanuras de la provincia revelan un secular diálogo entre el Hombre y la Naturaleza. Un paisaje transformado lentamente a lo largo de los siglos que conforma una destacada muestra de la sostenibilidad medioambiental y del respeto de sus habitantes por el medio en el que viven.

A través de diferentes recursos audiovisuales y didácticos, de un montaje atractivo y sencillo, el Museo Etnográfico de las Llanuras y Campiñas de Salamanca, trata de dar a conocer y a entender esa convivencia, ese modelo de sostenibilidad intuitivo de nuestros antepasados.

Además, el Ayuntamiento ha elaborado un catálogo sobre el museo que permite al visitante obtener información detallada sobre todas las piezas que forman parte de la colección, incluyendo  imágenes y fichas técnicas de cada objeto que se encuentra expuesto. Un catálogo que refleja l esfuerzo de un pueblo y su comarca por recuperar las manifestaciones materiales e inmateriales de su cultura. Una cultura que algunos definen como «popular», mientras que otros la identifican como «tradición». Por su parte, la legislación regional se refiere a ella como «patrimonio etnológico»

La primera sala, situada en la primera planta, muestra la relación del hombre con el paisaje, mientras que en el sótanos se exponen una amplia y rica variedad de objetos originales de la vida diaria y del mundo productivo de los habitantes de la zona, como la caza o la pesca. Sin olvidar las manifestaciones y ritos de patrimonio inmaterial. Un antiguo lagar de gran tamaño domina el espacio, que comparte con otras piezas de gran formato, como el increíble carro pintado macoterano. Y junto a ellos las delicadas piezas de indumentaria tradicional, de arte pastoril, de mobiliario infantil, de los juegos de pesas y medidas o de la joyería religiosa.

Además, debes saber que no se trata de una colección estática, sino que ha ido ampliándose poco a poco gracias a las donaciones de los propios habitantes de la comarca, dando así un nuevo impulso a la promoción de este espacio de cara al turismo. Una de las donaciones más recientes que se ha producido en los últimos años es el estandarte bordado con un óleo sobre tela en el centro, con la imagen del patrón de la villa, San Roque.

Información para el visitante

Dirección: Plaza Mayor s/n. Macotera (37310)

Teléfono: 923555003 / 923555092 / 609273649

Fax: 923555061

Email: ayto-macotera@terra.es

Web: http://www.macotera.es

Periodo de apertura: Todo el año

Visitas Guiadas: Con cita previa durante todo el año

Horario Verano

Horario Fin de Semana: De 12:00 a 14:00

Horario Invierno

Horario Fin de Semana: De 12:00 a 14:00

Horario Días de Diario: Con cita previa

  • Dic
  • 03
  • 2019

10 Planes para disfrutar de Salamanca en Navidad

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Aunque parezca mentira las navidades ya están de vuelta y a partir de ahora cada día ya es una cuenta atrás para la Nochebuena. Muchos aprovechan estas fiestas para pasarlas con sus familiares y amigos en la intimidad del hogar, pero otros prefieren disfrutar las vacaciones lejos de su ciudad. En otro lugar que les ayude a desconectar y que les ofrezca una gran variedad de actividades interesantes para hacer durante estas fechas.

En este sentido, Salamanca es uno de los destinos favoritos de los turistas en Navidad. Y es que además de ser una ciudad preciosa ideal para aquellos que busquen actividades culturales, también cuenta con una gran oferta de ocio para todos los gustos y para todas las edades. Por eso, cada vez más personas deciden venir a Salamanca en Navidad, para vivir una experiencia única que no podrían vivir en otra ciudad. Por no hablar de que es una ciudad muy asequible para ir caminando a cualquier parte. De hecho, ir a todos lados dando un agradable paseo es la mejor forma de descubrir cada uno de los rincones de esta encantadora ciudad en estas fechas.

Por eso, si tienes pensado visitar Salamanca en Navidad, hoy en Hotel Regio te proponemos algunas de las actividades que puedes hacer tanto si vienes en pareja, con amigos o con niños.

  • Nov
  • 26
  • 2019

Estación de esquí de La Covatilla: el paraíso blanco de Salamanca

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Si tienes pensado visitar Salamanca en tus próximas vacaciones, probablamente ya habrás oído hablar de la gran riqueza monumental que posee, el ambiente nocturno tan animado que la caracteriza y de sus preciosos espacios naturales y pueblos con encanto. Pero además, Salamanca cuenta con una amplia oferta de ocio que la convierten en un destino ideal para todas las edades y para todos los gustos. Ahora que se acerca el invierno, si lo que buscas son sensaciones blancas, en Salamanca también encontrarás satisfacción. Estamos hablando de la estación de esquí Sierra de Béjar-la Covatilla, situada a 80 km de la capital, entre los municipios de Béjar y Candelario. La única de este tipo que podemos encontrar en la provincia.

Situada en la parte más occidental del Sistema Central, en plena Sierra de Béjar (Salamanca), la estación de esquí La Covatilla cuenta con 24 pistas y más de 20 kilómetros de zonas para esquiar, comprendidos entre altitudes de 2.000-2.360 metros, y un desnivel de 374 metros. Orientada hacia el noreste y con la protección contra los fuertes vientos que ofrece el macizo, la nieve se mantiene en condiciones óptimas pues el sol no puede perjudicarla. Lo cual permite una buena cantidad y calidad de la nieve a lo largo de la temporada invernal. Siendo las nevadas más frecuentes durante los primeros días del invierno, ya que las nevadas se producen como consecuencia de la entrada de masa de nubes desde el Atlántico. De esta forma, ha sabido abrirse paso y ser una de las mejores estaciones de esquí  del Sistema Central.

  • Nov
  • 19
  • 2019

El Camino de los Trasiegos, uno de los senderos más bellos del Valle de las Quilamas

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El Camino de los Trasiegos es un sendero que conecta las localidades deSan Miguel de Valero, Valero y San Esteban de la Sierra. San Miguel de Valero se encuentra al norte del Parque de la Reserva de la Biosfera de Las Batuecas – Sierra de Francia y es una de las entradas a la Sierra de Francia. Si llegamos al pueblo desde Salamanca, tendremos que tomar la carretera CL-512 en dirección a Vecinos, y aquí, enlazar con la SA-205 a San Miguel de Valero. La distancia desde Salamanca son 57 kms y se tarda aproximadamente 50 min en llegar. Es posible dejar el coche al principio del pueblo sin problema.

Una ruta perfectamente señalizada que se extiende a lo largo de 8 km y cuyo trazado va en descenso, atravesando los exuberantes bosques de castaños y encinas en ladera, ofreciendo unas vistas espectaculares del Valle de las Quilamas. Un bellísimo espacio natural dominado por profundos valle, exuberantes bosques y escarpados canchales.

El Camino de los Trasiegos permite al paseante no solamente disfrutar de hermosos paisajes, sino también de antiguas edificaciones, testigos del duro quehacer de estas gentes, como una singular era construida con losas de granito donde se aventaba la cebada, o bancales dedicados al cultivo de la vid o el olivo.

Además, aquellos que realicen la ruta durante los meses de verano, pueden disfrutar de un refrescante chapuzón en la piscina natural de Valero, conocida como el «Charco del Pozo», que tiene sus orígenes en una antigua fábrica de luz construida en el año 1920.

El nombre del sendero evoca a tiempos de transporte y comercialización de mercaderías, entre las que hoy destaca el polen y la miel. Y es que en el pasado fue una vía de comunicación de gran importancia para abastecer la zona de los productos necesarios para el día a día. Pero también fue usada para el estraperlo, que intentaba evitar el pago de impuestos por las transacciones comerciales. La miel fue y sigue siendo el producto estrella de la zona, ya que tanto en la localidad de Valero como en los alrededores han sido la principal zona productora de miel de Castilla y León desde la Edad Media.

El Camino de los Trasiegos es un itinerario de dificultad media, dirigido a un público amplio, que puede recorrerse en dos horas aproximadamente. Y, aunque en total cuenta con 8 km, es posible hacer solamente el tramo del Camino Viejo de Valero, que tiene aproximadamente 2, 3 km, lo cual es más recomendable cuando se va con niños o si no se está en muy buena forma.

Itinerario del Camino de los Trasiegos

Una vez que hayamos aparcado el coche, tendremos que dirigirnos caminando a la plaza de toros y andar unos 200 metros por la carretera SA – 205 que se dirige a la localidad de Valero. A la izquierda de la carretera, nos encontraremos con un panel informativo sobre el Sendero del Alagón: Camino de los Trasiegos. Tomaremos entonces un camino empedrado  e iremos descendiendo de manera progresiva por el valle y disfrutando a lo lejos de las vistas de las majestuosas montañas que predominan en este paraje natural, como la Peña de Francia, Pico El Castillo o Peña de la Bolanca.

La mejor época para disfrutar del recorrido es el otoño, ya que es el momento en el que podremos ver los erizos de las castañas y cuando todo el paisaje se tiñe de tonos rojizos, anaranjados y amarillos y el camino se cubre de las hojas caídas de los árboles. Además, la temperatura es muy agradable debido al propio microclima del que disfruta la Sierra de Francia. No obstante, si decides hacerlo en verano, no tendrás que preocuparte mucho por el calor, pues los bosques de alcornoques, encinas, robles y castaños proporcionan una sombra muy agradable a lo largo de todo el recorrido.

Al llegar a Valero, nos encontraremos con la Fuente de la Pila. En este tramo del camino, el bosque se vuelve más denso y permite disfrutar de una preciosa panorámica de la localidad y de todo el entorno, de las laderas de las montañas con sus cultivos en bancales. Un sistema agrícola que permite aprovechar el terreno mediante la creación de terrazas para el cultivo de vides, olivos y huertos.

A la entrada de Valero, nos encontraremos con otra fuente, desde donde parte el camino hacia San Esteban de la Sierra. Un recorrido de casi 6 km más que permite completar el Camino de los Trasiegos. Puedes seguir o hacer una parada para darte un chapuzón en las pozas naturales de aguas cristalinas y frescas del río Quilamas. Lo cual nos ayudará a superar el ascenso que nos espera de nuevo en San Miguel de Valero y que nos llevará de nuevo hasta el aparcamiento para regresar a casa.

  • Nov
  • 12
  • 2019

Casa Museo «Satur Juanela» en La Alberca

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La Alberca es un precioso pueblo situado en el corazón de la Sierra de Francia, en el Parque Natural Las Batuecas-Sierra de Francia. Entre paisajes tapizados de extensas masas de robles, frutales, castaños y otros árboles. Siendo el principal centro turístico de la zona. Tal vez porque es el pueblo que mejor ha sabido conservar sus costumbres y tradiciones, trajes y fiestas, arquitectura popular y naturaleza.

Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1944 por ser un núcleo de arquitectura tradicional muy bien conservado. Siendo el primer núcleo rural de toda España en obtener este reconocimiento. Con casas levantadas a base de entramados geométricos de madera y piedra, en la que cada planta superior va sobresaliendo sobre la inferior hasta casi besarse, dando lugar a un impresionante ejemplo de arquitectura popular. Principal motivo de su interés histórico, atracción y fama.

Pero también por ser un pueblo que se ha mantenido fiel a sus tradiciones. Tradiciones que el visitante puede descubrir a través de la Casa Museo «Satur Juanela». Una iniciativa privada que dignifica las formas de vida tradicionales, modesta en lo material pero con una impresionante riqueza de matices y símbolos.

Sus promotores han reproducido en sus cuatro plantas cada espacio productivo y doméstico al detalle y con gran esmero: cuadras, granero, cocina, despensa, alcobas y salas, y finalmente el sobrao, donde los visitantes pueden disfrutar de un interesante documento audiovisual que ofrece información sobre las tradiciones y costumbres de los albercanos.

La Casa Museo «Satur Juanela» es un verdadero homenaje a los antepasados directos de las personas que hoy viven en la Sierra de Francia, concretamente en la localidad de La Alberca. Situada en una vivienda típica de la Sierra de Francia, en una de las pocas casas albercanas tradicionales que se han conservado en estado puro a lo largo de los siglos, manteniendo totalmente su estructura tradicional.

En ella vivieron Sátur y Josefa, «los Juanela», con sus cuatro hijos y algunos de sus nietos. En la primavera de 1883, Sátur y Josefa, una entrañable pareja, se casan e instalan su hogar en la población de La Alberca. Paseando por el campo buscan un gran roble que se convierte en la viga madre de su cálido hogar albercano. De esta forma, con mucho esfuerzo y cariño fueron construyendo su ilusión. Y de esta hermosa unión nació una gran familia.

Fueron su nieto Satur y su esposa quieres decidieron recuperar la casa como museo, para rendir homenaje a sus abuelos y a una forma de vida que ya es historia. De manera que hoy es posible conocer por dentro cómo era una auténtica casa albercana.

La casa ha sido rehabilitada como museo para mostrar una forma de vida y un tipo de arquitectura característicos desaparecidos en la localidad a finales del siglo XX. Pero conservando todo el mobiliario y los enseres originales de la casa, lo que permite al visitante conocer cómo se vivía en la Sierra de Francia hasta hace unas pocas décadas. Así pues, su estructura, su mobiliario y la forma de vida de antaño mantienen su autenticidad a pesar del paso de los años. AL recorrer sus diferentes estancias, es inevitable no sentir una irreprimible nostalgia y fascinación por lo bien que está conservada la casa de aquella época de los abuelos.

La Casa Museo de «Satur Juanela» está formada por tres plantas construidas con materiales de la zona, como la madera de castaño, el granito, las tejas, el barro o la cal morena. Y en su interior se encuentra decorada con todo lujo de detalles, cerámica y piezas de barro que usaban para su haber, cestería, aperos de labranza y utillajes de la antigua usanza, entre otros.

La cuadra que antiguamente era usada para los animales se encontraba en la planta baja, donde actualmente se ubica una interesante exposición de productos típicos de la comarca, entre los pesebres y elementos del ganado. En el primer piso se localizan los dormitorios y en el segundo piso la cocina típica, el lugar más importante de la vivienda, donde se mantenía encendida la lumbre sobre las lanchas del suelo y en la zona más alta el sequero, indispensable para poder secar los alimentos, como chacinas y castañas con el humo de la lumbre.

Además de La Casa Museo, Sátur y Mari  disponen de Hoyos Calama, una tienda de Artesanía, Regalos y Antigüedades situada en pleno centro histórico de la villa. Los trabajos de artesanía Hoyos Calama son un ideal de Belleza, viven cada trazo, cada caricia en la madera y cada antiguedad que descubren poniéndolo a disposición de cualquier persona que se acerque hasta la Alberca.

Datos del museo

  • Dirección: Mesón, 7
  • Municipio: La Alberca
  • Código postal: 37624
  • Teléfono: 923 415 165 – 625 755 819
  • Entrada: General: 2,50 €. Grupos mínimo 15 personas: 2 €. Gratuita: niños acompañados.
  • Tipo de visita: libre o guiada.
  • Dispone: souvenirs y tienda de productos tradicionales y naturales.
  • Horarios: Marzo-diciembre: abierto de martes a domingo. De 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 h.
    Enero y febrero: cerrado, salvo para grupos.
  • Nov
  • 05
  • 2019

El Sendero de la Barca: los secretos de las Arribes del Duero

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El Sendero de la Barca es una de las rutas de senderismo más bellas que ofrecen las Arribes del Duero. Un precioso recorrido que conduce al caminante a través de antiguos caminos empedrados hacia parajes que ofrecen unas vistas increíbles de la zona. Caminos que, desde tiempos remotos, han sido usados por los carreteros y arrieros para transportar sus mercancías desde Portugal o España al muelle de la Barca para cruzar la frontera fluvial y comercializar sus productos en los mercados del país vecino. Caminos de frontera que también eran usados por los locales, contrabandistas, negociantes y curiosos y que se convirtieron en una importante vía de idiomas, ideas y sueños.

El Sendero de la Barca es una ruta circular de 5 km que lleva aproximadamente unas 3 horas en recorrerse, conectando la localidad de Vilvestre con la zona recreativa de La Barca, de la que recibe su nombre. Para hacerla, podemos dejar el coche junto al antiguo frontón, donde se encuentra el conocido como «Rollo de Justicia», una cruz de estilo gótico manuelino donde se mostraban públicamente las cabezas de los condenados a muerte. Un monumento muy parecido a los pelourinhos que se localizan en el centro de numerosos pueblos de Portugal.

Saliendo de la localidad por la calle Hondovilla veremos un cartel con indicaciones sobre la ruta. Y, un poco más adelante, un bebedero para el ganado, conocido como pilón de El Sierro. Después de caminar por este sendero ancho y de arena clara, encontraremos una desviación a la izquierda que nos introducirá en un estrecho sendero que discurre entre antiguas huertas y cortinas dominadas por vegetación típica arribereña. Es aquí precisamente donde se inicia realmente el Sendero de la Barca.

La ruta comprende diversas subidas y bajadas que obligan al paseante a realizar algunos pequeños esfuerzos, pero que son recompensados con creces con la impresionante belleza de los parajes por los que discurre y por las historias de las que nos habla el camino. Sin duda, una de las rutas de senderismos más interesantes y espectaculares que pueden realizarse en las Arribes del Duero.

El sendero se encuentra perfectamente señalizado a lo largo de todo el recorrido a través de balizas blancas y amarillas, aunque hay que tener en cuenta que en algunos tramos la exuberante vegetación puede invadir casi por completo el camino. Esto no significa que no podemos continuar salvando los obstáculos bajando en dirección al río Duero. En el sendero nos encontraremos con la Peña del Tío Julián, una gigantesca roca granítica con una curiosa forma con la que el paseante podrá echar a volar su imaginación sobre los animales o cosas a las que recuerda.

De forma progresiva nos iremos adentrando en un denso bosque de olivos, encinas y almendros que proporcionan una agradable sombra en los días más calurosos del verano. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que las Arribes del Duero cuentan con su propio microclima, con una temperatura siempre superior a la que se registra en la capital salmantina, por ejemplo. Por esta razón, es una ruta muy recomendable para hacer en los meses de otoño o primavera, cuando las temperaturas son muy agradables en la zona.

El sendero nos conduce hacia un camino en el que tendremos que girar a la derecha, en dirección contraria. Conforme vayamos bajando por la carretera, empezaremos a disfrutar de las increíbles vistas del Duero, encajonado en las Arribes. Justo en este punto del río se forma un pequeño recodo que permite la presencia del área recreativa de La Barca. El paraje cuenta con un embarcadero desde el que parte una embarcación que realiza paseos diarios por las Arribes del Duero entre mediados de julio y finales de agosto. El resto del año, la actividad solamente está disponible en findes de semana y festivos.

El paraje de La Barca cuenta además con un amplio merendero, un bar que abre en los meses de verano y una zona verde para tomar el sol y disfrutar de las preciosas vistas de las Arribes. Un verdadero lujo para los sentidos.

Después, regresaremos de nuevo al pueblo de Vilvestre a través de un camino que tomaremos una vez que hayamos visitado el paraje de La Barca. Comienza el tramo más exigente del Sendero de la Barca, ya que nos enfrentaremos a una constante ascensión donde tendremos que salvar un desnivel de 400 metros.

A partir de este momento, pasearemos por un tramo común por el que ya pasamos a la ida. Unos pocos metros por un camino ancho de tierra que conecta con la carretera y que va descendiendo. No tienes que preocuparte demasiado, ya que el punto de destino no tiene pérdida. Durante esos minutos, recorreremos una carretera que cuenta a ambos lados con grandes fincas de limoneros, naranjos y chumberas. Un paisaje que parece más propio de los pueblos del Mediterráneo que de la provincia de Salamanca.

  • Oct
  • 29
  • 2019

¿Dónde cazar en Salamanca?: Los mejores cotos de caza mayor y menor

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Salamanca es, sin lugar a dudas, la provincia de Castilla y León más rica y variada en ecosistemas naturales, lo que proporciona a los amantes de la caza infinidad de posibilidades para disfrutar de esta actividad ancestral de manera respetuosa y sostenible con el medio.

Las amplias llanuras cerealísticas de los Campos de la Armuña y Peñaranda de Bracamonte permiten disfrutar de la caza de la perdiz, la liebre y el conejo, especies que actualmente forman parte del mismo ecosistema que el jabalí, incluyendo así la caza mayor a estas extensas zonas de despejados y amplios horizontes. Desde estas llanuras de cultivos de cereales hasta la zona occidental de laregión, sobre la dehesa salmantina, sobrevuelan los preciados bandos de paloma torcaz o se esconden los ciervos, jabalís y corzos, poniendo a prueba las habilidades incluso de los cazadores más expertos. Propiciando así, jornadas de caza llenas de expectación y emoción.

No obstante, más allá de estas tierras de cotos y monterías, la Reserva Regional de Caza de las Batuecas permite a los aficionados a la actividad cinegética abatir al ansiado macho montés, el jabalí, el escurridizo corzo o la becada, con su increíble cuartel de invernada. Permitiendo al mismo tiempo el disfrute de una magnífica infraestructura de primer orden que hace las delicias incluso de los cazadores más exigentes, aquellos que disfrutan de la caza como una pasión, como una filosofía de vida.

Caza mayor

En la modalidad de caza mayor, la montería es la técnica más popular. El arte más primitivo y ancestral que existe. Tal ha sido su importancia a lo largo de la historia que, ya desde época medieval, ha sido fuente de infinidad de cuentos, tratados y relatos, y afición principal de muchos nobles y reyes.

En la actualidad, la caza mayor es un valor al alza en las riberas, las sierra y las amplias dehesas de Salamanca. Siendo la provincia que alberga la mayor riqueza de biodiversidad de toda la comunidad castellano leonesa. La cercanía con Extremadura, con una larga tradición montera, inculcó la pasión por la caza mayor en las zonas del sur de la provincia que hacen frontera con ella, como las sierras de de San Pedro y Gata.

Las sierras extremeñas son ricas en venados, lo que ha dio lugar al trasiego migratorio de las primeras reses, ya presentes en bastantes cotos de Salamanca. Una riqueza muy valorada por los lugareños y por muchos foráneos que montean y recechan en los campos de la provincia.

Junto con el venado, el jabalí es la pieza reina de las monterías salmantinas. Su creciente número hace que desde finales de septiembre hasta el mes de febrero se organicen una gran cantidad de cacerías exitosas en toda la región. Lo cual es gracias, en gran medidas, a las rehalas de perros. Su tesón, su olfato y su valentía convierten la caza en las sierras de Salamanca en un auténtico placer que combina la tradición de siglos de historia con la modernidad de los tiempos actuales.

Pero además, el éxito de las numerosas monterías que se llevan a cabo en la provincia de Salamanca no solamente se basa en realizarlas en cotos abiertos, sino también en una labor constante a lo largo de todo el año y no solo durante la temporada de caza. El conocimiento de las querencias, las manchas y las principales zonas de encame, o la preparación y la limpieza de los cotos es esencial para poder disfrutar de monterías generosas en trofeos y piezas.

Caza menor

En la modalidad de caza menor, la perdiz es la reina, dominando las amplia llanuras de cereales de la provincia. Pero también comparte territorio con el conejo y la liebre. La tradición galguera en Salamanca es muy rica y antigua, por lo que es bastante frecuente ver galgos y galgueros a pie, en mano o  a caballo, manear rastrojos, sembrados y barbechos en busca de la rabona encamada la noche anterior.

Pero sin menospreciar la caza de la liebre o de la perdiz, cuando llega el invierno, estas tierras se convierten en un verdadero espectáculo para los amantes de la caza menor. Y es que los despejados cielos de las sierras, encinares, dehesas y alcornocales salmantinos se llenan de torcaces y becadas, aves que hacen parada en Salamanca durante sus movimientos migratorios, huyendo del terrible frío de los países del norte de Europa. De esta forma, los cazadores pueden disfrutar de una emocionante jornada en compenetración con el perro, disfrutando de los espectaculares paisajes salmantinos.

  • Oct
  • 22
  • 2019

El Museo del Orinal de Ciudad Rodrigo: uno de los más originales del mundo

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En el corazón de la villa medieval de Ciudad Rodrigo, al pie de la torre de la Catedral, se ubica uno de los museos más originales de España y del mundo, el Museo del Orinal. Inaugurado en el año 2006 por  José María del Arco Ortiz. Un hombre que, en los años 80, empezó a coleccionar lo que el mismo denomina «el objeto más usado de la humanidad». Porque si hay algo cierto es que todos los seres humanos, sin importar a la clase a la que pertenezcamos, tenemos que pasar por este lugar todos los días.

Un espacio lleno de historia, de la historia de caballeros, princesas, nobles, doncellas, monjes, reyes y curas que en algún momento sentaron en ellos sus ilustres posaderas. Unos objetos que fueron de uso cotidiano, tanto entre ricos como pobre, hasta que la llegada generalizada de los retretes a las casas actuales los sacó prácticamente de circulación. Y han estado presentes desde que el hombre abandonó las cuevas y tuvo la necesidad de depositar su orines y deposiciones en algún lugar antes de tirarlos por la ventana al grito de ¡agua va! 

Historia del Museo del Orinal de Ciudad Rodrigo

Todo comenzó a principios de la década de los 80, cuando un amigo de José María del Arco llevaba a cabo una reforma en el Hospital de La Pasión de Ciudad Rodrigo. Como le encantaba coleccionar objetos antiguos, José María fue avisado del singular hallazgo y los guardó en su casa para que no terminaran entre los escombros. Después, la curiosidad y el esfuerzo hicieron el resto. De hecho, cuando llegaba su cumpleaños, Navidad o el Día del Padre, lo único que pedía como regalo era un orinal y todo lo que le rodea.

La cuestión es que llegó a acumular tantos que no quiso que cayeran en el olvido, por lo que comenzó a buscar lugares donde exponerlos, con el único deseo de ver cumplido su sueño de crear un museo donde todas estas maravillosas joyas pudieran ser admiradas.

Gracias a los esfuerzos de José María y de muchos amigos, se fundó el Museo del Orinal que hoy podemos ver en Ciudad Rodrigo. Sin embargo, no fue tarea fácil. En el año 1991, empezó siendo una exposición itinerante que se exhibía de manera temporal en distintas ciudades de España y Portugal.

Tuvieron que pasar varios años para que, gracias a las aportaciones de amigos y familiares, José María del Arco reuniera una colección lo suficientemente grande como para abrir este museo, considerado como el quinto más curioso del mundo. Recibiendo alrededor de 18.000 visitantes cada año. Demostrando que, además de los museos de arte de cada destino, existen otros muchos museos por el mundo que ofrecen a los visitantes una «experiencia única»

El Museo del Orinal

El Museo del Orinal de Ciudad Rodrigo cuenta con ocho salas, distribuidas por la primera planta del edificio y alberga una impresionante colección de más de 1.300 ejemplares, procedentes de 27 países distintos, en un rango cronológico que va desde la Edad Media hasta la actualidad, desde el siglo XIII al siglo XX. Tan cotidianos y casi siempre tan escondidos que sorprende ver la gran variedad.

En estas salas pueden verse orinales y escupideras de todo tipo, material y forma. De porcelana, metal, piedra, hojalata, latón, barro, cobre, cristal, aluminio, esmaltados, de plata, de oro, de platino o cerámica; pintados a mano o en serigrafías; sencillos o profusamente decorados; de hombres y de mujeres; nuevos y usados; de miniaturas de casas de muñecas a bacines de más de medio metro, etc. El más pequeño es como un garbanzo, realizado por un joyero sueco en platino, y el más grande, con 45 cm. de altura, es de barro y procede de Ciudad Rodrigo. Incluso podemos encontrar una pieza diseñada por Gaudí para el Marqués de Comillas.

Un auténtico viaje en el tiempo que nos muestra cómo lo esencial no cambia y cómo los más sencillo también puede llegar a ser una obra de arte. Un fascinante recorrido por la evolución de esta pieza que nos ha acompañado a lo largo de cientos de años y de cómo ha ido cambiando y adaptándose a las necesidades de las personas de cada época.

En la antigüedad fue oblongo,  después escafoide, luego cilíndrico y los más desde el siglo XVIII globulosos. Los Griegos lo llamaron “amigo” y los Romanos “matula” o “metella”, siendo normalmente de bronce. En el siglo I d.C. los más refinados los usaban de plata y oro.

Pero también forman parte de la colección numerosas escupideras, también conocidas como salivaderas, fabricadas en distintos materiales como cerámica, hojalata, hierro, metal o cristal. Siendo usadas en los bares para escupir el vino y el tabaco y evitar, de este modo, ensuciar el suelo lo menos posible.