• Oct
  • 29
  • 2019

¿Dónde cazar en Salamanca?: Los mejores cotos de caza mayor y menor

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Salamanca es, sin lugar a dudas, la provincia de Castilla y León más rica y variada en ecosistemas naturales, lo que proporciona a los amantes de la caza infinidad de posibilidades para disfrutar de esta actividad ancestral de manera respetuosa y sostenible con el medio.

Las amplias llanuras cerealísticas de los Campos de la Armuña y Peñaranda de Bracamonte permiten disfrutar de la caza de la perdiz, la liebre y el conejo, especies que actualmente forman parte del mismo ecosistema que el jabalí, incluyendo así la caza mayor a estas extensas zonas de despejados y amplios horizontes. Desde estas llanuras de cultivos de cereales hasta la zona occidental de laregión, sobre la dehesa salmantina, sobrevuelan los preciados bandos de paloma torcaz o se esconden los ciervos, jabalís y corzos, poniendo a prueba las habilidades incluso de los cazadores más expertos. Propiciando así, jornadas de caza llenas de expectación y emoción.

No obstante, más allá de estas tierras de cotos y monterías, la Reserva Regional de Caza de las Batuecas permite a los aficionados a la actividad cinegética abatir al ansiado macho montés, el jabalí, el escurridizo corzo o la becada, con su increíble cuartel de invernada. Permitiendo al mismo tiempo el disfrute de una magnífica infraestructura de primer orden que hace las delicias incluso de los cazadores más exigentes, aquellos que disfrutan de la caza como una pasión, como una filosofía de vida.

Caza mayor

En la modalidad de caza mayor, la montería es la técnica más popular. El arte más primitivo y ancestral que existe. Tal ha sido su importancia a lo largo de la historia que, ya desde época medieval, ha sido fuente de infinidad de cuentos, tratados y relatos, y afición principal de muchos nobles y reyes.

En la actualidad, la caza mayor es un valor al alza en las riberas, las sierra y las amplias dehesas de Salamanca. Siendo la provincia que alberga la mayor riqueza de biodiversidad de toda la comunidad castellano leonesa. La cercanía con Extremadura, con una larga tradición montera, inculcó la pasión por la caza mayor en las zonas del sur de la provincia que hacen frontera con ella, como las sierras de de San Pedro y Gata.

Las sierras extremeñas son ricas en venados, lo que ha dio lugar al trasiego migratorio de las primeras reses, ya presentes en bastantes cotos de Salamanca. Una riqueza muy valorada por los lugareños y por muchos foráneos que montean y recechan en los campos de la provincia.

Junto con el venado, el jabalí es la pieza reina de las monterías salmantinas. Su creciente número hace que desde finales de septiembre hasta el mes de febrero se organicen una gran cantidad de cacerías exitosas en toda la región. Lo cual es gracias, en gran medidas, a las rehalas de perros. Su tesón, su olfato y su valentía convierten la caza en las sierras de Salamanca en un auténtico placer que combina la tradición de siglos de historia con la modernidad de los tiempos actuales.

Pero además, el éxito de las numerosas monterías que se llevan a cabo en la provincia de Salamanca no solamente se basa en realizarlas en cotos abiertos, sino también en una labor constante a lo largo de todo el año y no solo durante la temporada de caza. El conocimiento de las querencias, las manchas y las principales zonas de encame, o la preparación y la limpieza de los cotos es esencial para poder disfrutar de monterías generosas en trofeos y piezas.

Caza menor

En la modalidad de caza menor, la perdiz es la reina, dominando las amplia llanuras de cereales de la provincia. Pero también comparte territorio con el conejo y la liebre. La tradición galguera en Salamanca es muy rica y antigua, por lo que es bastante frecuente ver galgos y galgueros a pie, en mano o  a caballo, manear rastrojos, sembrados y barbechos en busca de la rabona encamada la noche anterior.

Pero sin menospreciar la caza de la liebre o de la perdiz, cuando llega el invierno, estas tierras se convierten en un verdadero espectáculo para los amantes de la caza menor. Y es que los despejados cielos de las sierras, encinares, dehesas y alcornocales salmantinos se llenan de torcaces y becadas, aves que hacen parada en Salamanca durante sus movimientos migratorios, huyendo del terrible frío de los países del norte de Europa. De esta forma, los cazadores pueden disfrutar de una emocionante jornada en compenetración con el perro, disfrutando de los espectaculares paisajes salmantinos.

  • Oct
  • 22
  • 2019

El Museo del Orinal de Ciudad Rodrigo: uno de los más originales del mundo

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En el corazón de la villa medieval de Ciudad Rodrigo, al pie de la torre de la Catedral, se ubica uno de los museos más originales de España y del mundo, el Museo del Orinal. Inaugurado en el año 2006 por  José María del Arco Ortiz. Un hombre que, en los años 80, empezó a coleccionar lo que el mismo denomina «el objeto más usado de la humanidad». Porque si hay algo cierto es que todos los seres humanos, sin importar a la clase a la que pertenezcamos, tenemos que pasar por este lugar todos los días.

Un espacio lleno de historia, de la historia de caballeros, princesas, nobles, doncellas, monjes, reyes y curas que en algún momento sentaron en ellos sus ilustres posaderas. Unos objetos que fueron de uso cotidiano, tanto entre ricos como pobre, hasta que la llegada generalizada de los retretes a las casas actuales los sacó prácticamente de circulación. Y han estado presentes desde que el hombre abandonó las cuevas y tuvo la necesidad de depositar su orines y deposiciones en algún lugar antes de tirarlos por la ventana al grito de ¡agua va! 

Historia del Museo del Orinal de Ciudad Rodrigo

Todo comenzó a principios de la década de los 80, cuando un amigo de José María del Arco llevaba a cabo una reforma en el Hospital de La Pasión de Ciudad Rodrigo. Como le encantaba coleccionar objetos antiguos, José María fue avisado del singular hallazgo y los guardó en su casa para que no terminaran entre los escombros. Después, la curiosidad y el esfuerzo hicieron el resto. De hecho, cuando llegaba su cumpleaños, Navidad o el Día del Padre, lo único que pedía como regalo era un orinal y todo lo que le rodea.

La cuestión es que llegó a acumular tantos que no quiso que cayeran en el olvido, por lo que comenzó a buscar lugares donde exponerlos, con el único deseo de ver cumplido su sueño de crear un museo donde todas estas maravillosas joyas pudieran ser admiradas.

Gracias a los esfuerzos de José María y de muchos amigos, se fundó el Museo del Orinal que hoy podemos ver en Ciudad Rodrigo. Sin embargo, no fue tarea fácil. En el año 1991, empezó siendo una exposición itinerante que se exhibía de manera temporal en distintas ciudades de España y Portugal.

Tuvieron que pasar varios años para que, gracias a las aportaciones de amigos y familiares, José María del Arco reuniera una colección lo suficientemente grande como para abrir este museo, considerado como el quinto más curioso del mundo. Recibiendo alrededor de 18.000 visitantes cada año. Demostrando que, además de los museos de arte de cada destino, existen otros muchos museos por el mundo que ofrecen a los visitantes una «experiencia única»

El Museo del Orinal

El Museo del Orinal de Ciudad Rodrigo cuenta con ocho salas, distribuidas por la primera planta del edificio y alberga una impresionante colección de más de 1.300 ejemplares, procedentes de 27 países distintos, en un rango cronológico que va desde la Edad Media hasta la actualidad, desde el siglo XIII al siglo XX. Tan cotidianos y casi siempre tan escondidos que sorprende ver la gran variedad.

En estas salas pueden verse orinales y escupideras de todo tipo, material y forma. De porcelana, metal, piedra, hojalata, latón, barro, cobre, cristal, aluminio, esmaltados, de plata, de oro, de platino o cerámica; pintados a mano o en serigrafías; sencillos o profusamente decorados; de hombres y de mujeres; nuevos y usados; de miniaturas de casas de muñecas a bacines de más de medio metro, etc. El más pequeño es como un garbanzo, realizado por un joyero sueco en platino, y el más grande, con 45 cm. de altura, es de barro y procede de Ciudad Rodrigo. Incluso podemos encontrar una pieza diseñada por Gaudí para el Marqués de Comillas.

Un auténtico viaje en el tiempo que nos muestra cómo lo esencial no cambia y cómo los más sencillo también puede llegar a ser una obra de arte. Un fascinante recorrido por la evolución de esta pieza que nos ha acompañado a lo largo de cientos de años y de cómo ha ido cambiando y adaptándose a las necesidades de las personas de cada época.

En la antigüedad fue oblongo,  después escafoide, luego cilíndrico y los más desde el siglo XVIII globulosos. Los Griegos lo llamaron “amigo” y los Romanos “matula” o “metella”, siendo normalmente de bronce. En el siglo I d.C. los más refinados los usaban de plata y oro.

Pero también forman parte de la colección numerosas escupideras, también conocidas como salivaderas, fabricadas en distintos materiales como cerámica, hojalata, hierro, metal o cristal. Siendo usadas en los bares para escupir el vino y el tabaco y evitar, de este modo, ensuciar el suelo lo menos posible.

  • Oct
  • 15
  • 2019

Arte Urbano en Garcibuey: el pueblo que adora los graffitis

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Desde mayo de 2019, el pueblo serrano de Garcibuey exhibe orgullosa grandes murales en fachadas y rincones gracias a la inciativa «Graffitibuey», el I Certamen de Pintura en el Medio Rural. Un proyecto de dinamización que nace como resultado de la colaboración del ayuntamiento de Garcibuey con la Diputación de Salamanca, el grupo de acción local Adriss, vecinos y empresas.

Una apuesta muy original que, bajo el lema «Hay fututo», tiene por objetivo  luchar contra el proceso de despoblación de la zona. Ideada y organizada por un hijo y vecino de Garcibuey, Miguel Martín Andrés. Pero toda la localidad se ha volcado en ella para dar futuro a la localidad. Un tipo de iniciativa cada vez más frecuente en municipios de todo el mundo, donde el arte urbano se incorpora a las calles con la finalidad de impulsar el sector turístico.

Un evento en el que han participado artistas tanto del propio territorio español como de otros países del mundo, como Francia, Alemania, Chile o Reino Unido. Embelleciendo así las fachadas de edificios públicos y privados de este pequeño pueblo de apenas 180 habitantes que espera convertirse en un nuevo atractivo turístico de la Sierra de Francia.

Los 16 artistas, que han pintado 17 murales, han dejado su impronta en la localidad a través de composiciones relacionadas con la región, como la naturaleza, las costumbres, la artesanía y la gastronomía, desde representaciones de animales y árboles hasta retratos, pasando por motivos culturales y bordados serranos como «La pájara y el dragón». El más grande, que se compone de una gallina y que aparece en el cartel oficial, tiene 200 metros cuadrados.

Las 17 intervenciones que se han llevado a cabo en fachadas del municipio han formado parte de la primera fase, ya que tendrá continuidad en el año 2020 con una segunda fase. “Ya hay artistas para el año que viene, puesto que hemos tenido que hacer una selección porque podíamos haber pintado cuatro veces el pueblo con las propuestas que nos han llegado”, ha explicado Miguel Martín Andrés.

La idea es convertir a Garcibuey en un espacio sonde convivan al mismo tiempo el arte contemporáneo al aire libre y la cultura tradicional, complementando así la oferta turística de la comarca y dando un nuevo aire de esperanza para el crecimiento de la localidad. Una buena idea para disfrutar de un programa cultural paralelo y, al mismo tiempo, favorecer la oferta turística de la Sierra de Francia. Un atractivo distinto pero perfectamente complementario a los que ya ofrece la comarca.

“Tenemos mucho conjunto histórico alrededor pero a Garcibuey nadie entra y lo que queremos es que a partir de ahora la gente que esté visitando la zona si quiere ver un graffiti de calidad tenga que venir al pueblo”, asegura Miguel Martín.

Pero además, la iniciativa pretende también crear nuevos escenarios de diálogo y convivencia con el arte en el medio rural, estimulando el intercambio y la creación en torno a las artes pictóricas, fomentar la cultura del municipio y mejorar el casco urbano gracias a estas obras de arte. Pero siempre respetando e integrando en el proyecto la arquitectura tradicional serrana.

Gracias a ello, se podría crear un nuevo foco turístico que haría posible la creación de empleo a través de la comercialización y la promoción de los productos artesanales y agroalimentarios de la zona.

El I Certamen Graffitybuey ha sido todo un éxito. Tratándose de un municipio despoblado con tan solo 6 niños en el colegio, iniciativas como esta están logrando que en las calles del pueblo se vea movimiento, produciéndose una gran interacción entre vecinos y artistas.

Con este certamen se amplía la oferta turística, tanto de la comarca como de la Ruta del Vino Sierra de Francia, ofreciendo ahora un espacio de arte contemporáneo al aire libre que confiere un nuevo atractivo a la localidad.

  • Oct
  • 08
  • 2019

Noche de las Almas Blancas en Mogarraz

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Entre exuberantes bosques de robles, se erige la preciosa villa de Mogarraz, uno de los pueblos de la Sierra de Francia que mejor ha sabido conservar sus costumbres y tradiciones. Declarada Conjunto Histórico, su casco antiguo destaca por sus estrechas callejuelas empedradas, flanqueadas por casas de arquitectura popular con entramados de madera y originales dinteles, muchos de ellos grabados con alusiones religiosas.

Paseando por sus calles, podrás escuchar el rumor cercano de alguna fuente o la embriagadora fragancia de las bodegas caseras, cruzar misteriosos pasadizos y descubrir insólitos escudos de antiguas familias nobiliarias o de la temida Inquisición.

En este lugar, cada 1 no noviembre tiene lugar la Noche de las Almas Blancas, que se celebra al caer la noche. Una ocasión única para admirar una de las tradiciones más arraigadas de Mogarraz y de toda la Sierra de Francia, sobre todo desde la vertiente más espiritual, pero siempre artística y plástica, pues conocida es la estrecha relación que mantiene la localidad con el Arte y la Cultura, como la archiconocida instalación pictórica del artista mogarreño y universal Florencio Maíllo.

Una tradición perdida que se retomó hace unos años y en la que se implican todos los vecinos del pueblo, sobre todo los niños que son los que disponen los que colocan los pequeños cirios blancos por todas las calles del pueblo. Repitiéndose desde al año 2011, siempre en la noche del 1 al 2 de noviembre, en la Noche de Todos los Santos, cuando el silencio del recorrido se mezcla con las campanas y los rezos para aquellas personas que ya no están entre nosotros. Un ambiente íntimo rodeado de miles de velas que guían los pasos y las plegarias de la comitiva.

Una noche en la que sus calles se iluminan del titilitante resplandor de cientos de velas que simbolizan las almas y que se colocan prácticamente a ras del suelo en todas las puertas, rincones y escaleras, envolviendo todo el pueblo es un ambiente ancestral, casi mágico. Una celebración que se vive con muchos sentimientos y emoción.

La procesión comienza  a las 8 de la tarde en la plaza del Solano con el primero de los rezos de la «Moza de Ánimas». Luego continúa por el Humilladero y por las calles del pueblos, acompañando las plegarias cantadas. Con la «Moza de Ánimas» siempre a la cabeza, ataviada con antiguas mantillas negras, saya, blusa y mantón también negros. Vestida de rigoroso luto, tapada con un velo negro sobre su rostro y llevando su esquila en la mano. Deteniéndose en cada esquina del bello pueblo para entonar su salmodia en las esquinas más pintorescas de este Conjunto Histórico Artístico.

Para esta celebración, muchos mogarreños llevan sus tradicionales capas negras y van a buscar a las «Mozas de Ánimas», que salen entonces a la calle a lanzar sus rezos por las almas de los que padecen a la esperar en el purgatorio y sus «mandas», es decir, lo encargos que reciben de sus familiares y amistades.

Un singular cortejo recorre las calles del pueblo, vestidos con capas, mientras los vecinos van acompañando con sus velas y candiles, y con el tañido de las campanas de fondo a las Mozas de Ánimas. La luz es considerada como un elemento purificador que conecta con lo divino. Por esta razón, todas las calles se inundan con candelas blancas, como símbolo de las almas de los difuntos.

Papel muy importante de esta procesión, lo tiene el antropólogo Antonio Cea, que actúa como ‘maestro de ceremonias’. Siendo uno de los precursores del resurgir de este rito en Mogarraz, quien declama y entona canciones de tipo religioso popular.

Después se lleva a cabo una actuación teatral como colofón y el Ayuntamiento obsequia a los asistentes con una «calbochada» y aguardiente. Tanto a los propios vecinos del pueblo como a los numerosos visitantes que cada año llegan al pueblo en estas fechas para seguir y participar en este ancestral rito.

Además, durante toda la noche no dejan de sonar las campanas y todos aquellos que quieran subir a tocarlas por sus familiares y amigos fallecidos pueden hacerlo.

  • Sep
  • 24
  • 2019

El Sendero de los Frutos en Ahigal de los Aceiteros

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Una de las grandes riquezas de la provincia de Salamanca es la riqueza y la variedad de sus comarcas, llenas de paisajes, manifestaciones artísticas y tradiciones culinarias únicas que las diferencias unas de otras. Conformando el escenario perfecto para los amantes de la naturaleza y del turismo rural. Senderismo, rutas en bici o paseos a caballo son sólo algunas de las formas más atractivas de conocer estos lugares.

Hoy, en concreto, queremos centrarnos en el Sendero de los Frutos, una de las rutas de senderismo más hermosas que pueden hacerse en la provincia de Salamanca y que forma parte de los Senderos de Frontera. Caminos que constituyen una auténtica ventana al río Duero, ofreciendo la posibilidad de descubrir diferentes lugares de la comarca de Las Arribes, recorriendo los increíbles parajes del Parque Natural y los bellísimos pueblos de los alrededores.

El Sendero de los Frutos es un itinerario de 4,5 km de ida y otros tantos de vuelta que se recorre en aproximadamente 2 horas y 40 minutos y que puede hacerse incluso con niños, ya que es de dificultad baja, salvando un desnivel solamente de 114 metros. Una ruta que te permitirá disfrutar de la naturaleza en su estado más puro y deleitarte con el vuelo de aves como el águila azor, el buitre leonado o el alimoche, que vigilan el valle silencioso.

Todo el camino se encuentra perfectamente señalizado, por lo que no encontrarás ninguna dificultad para seguirlo. La única excepción es el mirador, que no cuenta con ningún cartel indicativo.

El punto de partida es el pueblo de Ahigal de los Aceiteros y finaliza en el paraje de La Carrasquera, discurriendo entre cotos y cortinas dedicados al pastoreo y los campos de cultivo de Las Arribes, esencia de la vida de este territorio, y por el entorno del valle abrigado del río Águeda, donde el paisaje se torna más agreste. Un bellísimo bosque cerrado de carrascos que ofrece el escenario ideal para deleitarse con las espectaculares vistas de Las Arribes del río. Un sendero diseñado para disfrutar y entender el espacio natural como una pequeña síntesis del paisaje arribereño, transformado en terreno humanizado y fértil.

Un camino muy recomendable tanto para los amantes de la naturaleza como para los aficionados al senderismo, ya que discurre entre huertos de olivos y almendros protegidos por vallas de piedra que conforman un paisaje muy bucólico y que transportan a otro mundo, muy alejado del agitado ritmo de la vida de las grandes urbes. A lo largo del mismo te encontrarás además con cabañas de pastores, donde podrás hacer una parada para disfrutar de un delicioso picnic y reponer fuerzas para continuar el trayecto. Paisajes ásperos y muy interesantes que destacan por una exuberante vegetación conforme nos vamos acercando al curso del río.

Una oportunidad única de adentrarse en uno de los espacios más desconocidos de la provincia de Salamanca, el paisaje de las Arribes del Águeda, que al estar eclipsado por su “hermano mayor”, las Arribes del Duero que, por otra parte, es el Parque Natural del que ambos forman parte. El río Águeda transita por la zona antes de su desembocadura en el Duero, encajonado entre profundas paredes de granito. Uno de los mejores lugares para contemplar este increíble espectáculo es el Puente de los Franceses, al que se accede desde San Felices de los Gallegos, pero también desde los impresionantes miradores naturales de Ahigal de los Aceiteros. Uno de ellos se encuentra precisamente en el Sendero de los Frutos.

Pero además, el Sendero de los Frutos no solamente es interesante para los amantes de la naturaleza, sino también para los aficionados al oleoturismo. La provincia de Salamanca cuenta con olivos y un aceite de extraordinaria calidad. Y es que, aunque la región cuenta con uno de los inviernos más fríos de España, posee algunas zonas con su propio micrclima, como es el caso de la Sierra de Francia y en especial Las Arribes del Duero. Un clima mediterráneo propio de las provincias valencianas que permite el desarrollo de naranjos, limoneros, vides y, por supuesto, olivos. Siendo Ahigal de los Aceiteros uno de los mejores pueblos para encontrarlos.

En este pequeño pueblo ubicado a poco más de 100 km de la capital, sus habitantes han sabido mantener la tradición que llevan muy a gala, la de elaborar aceite. Un aceite ecológico de extraordinaria calidad que se elabora en la almazara de los Aceiteros del Águeda. En los meses de noviembre y diciembre, cuando se recoge la aceituna, es posible visitarla para comprobar el interesante proceso de elaboración de la joya de la corona de la dieta mediterránea. Incluso podrás ver a los trabajadores vareando los árboles, sacudiendo con fuerza las ramas para que las aceitunas caigan en una gran malla que se coloca alrededor del olivo. Una labor muy minuciosa y sacrificada que el visitante a Ahigal de los Aceiteros puede experimentar en sus propias carnes.

  • Sep
  • 17
  • 2019

4 Rutas de senderismo para hacer en Salamanca en otoño

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Ahora que está comenzando el otoño, en los bosques de Salamanca las temperaturas bajan, las hojas se extienden como una interminable alfombras de colores marrón, ocre y amarillo y la lluvia vuelve a alimentar los ríos, arroyos y regatos. El momento ideal para disfrutar de una agradable caminara por el campo en familia, en pareja o con amigos.

De hecho, el otoño es la estación más esperada del año para los amantes de la naturaleza y aficionados al senderismo. Después de las vacaciones y del calor del verano, nos apetece volver a disfrutar de los frondosos y espectaculares paisajes de la Sierra de Francia, el cañón del Duero en las Arribes, la dehesa en el Campo Charro o la estampa rocosa de la Sierra de Béjar.

La provincia de Salamanca ofrece numerosas opciones de senderismo para disfrutar del contacto con la naturaleza, pero hoy en Hotel Regio hemos querido traerte una lista de aquellas puramente otoñales, las que nosotros consideramos como las 4 mejores rutas de senderismo para hacer en Salamanca en otoño.

Ruta de las Raíces en La Alberca

El Camino de las Raíces forma parte del grupo de senderos de arte en la Naturaleza de la Diputación de Salamanca. Ofreciendo obras de arte de artistas como Begoña Pérez, Lucía Loren o Iraida Cano, entre otros. Una ruta circular de casi 9 km que no entraña ninguna dificultad. Situada en el entorno de la Alberca, en un paraje natural de impresionante belleza que adquiere su máximo esplendor en los meses de otoño. Pero además, esta época es la más recomendable debido a la elevada presencia de mosquitos en verano.

Uno de los tramos más increíbles es el primero, que ofrece algunos de los mejores paisajes otoñales de todo el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia. Además, a lo largo del camino te encontrarás con la ermita de Majadas Viejas y los restos de la de San Marcos junto a la laguna del mismo nombre.

Ruta del Valle de Belén en Herguijuela de la Sierra

Una ruta circular de casi 14 km de dificultad moderada. Sin duda, una de las rutas de senderismo más espectaculares de toda la provincia. Y es que es en el entorno de Hergujuela donde la Sierra de Francia va abrazando a las Hurdes Cacereñas, dando lugar a uno de los paisajes más vírgenes e impresionantes de todo el parque natural.

La ruta tiene como punto de partida el casco urbano del pueblo y va discurriendo por el valle de Belén, donde los madroños son los verdaderos protagonistas. Tras pasar por las ruinas de un convento del siglo VIII que perteneció a la Orden de San Basilio, continuaremos el camino hasta la fuente Priana. Desde una altura de unos 1.000 metros, disfrutaremos de unas vistas increíbles del Risco Gordo y de la Sierra del Castillo. Después descenderemos hasta llegar al sendero que llega desde La Alberca, pasando por el haya de Herguijuela, una auténtica joya de hace 400 años y por un antiguo molino.

Ruta entre El Castañar y Candelario por Navamuño

Se trata de una ruta circular de unos 12 km de dificultad moderada que no entraña grandes dificultades, por lo que con un poco de cuidado y el equipo adecuado puede incluso hacerse con niños. Un sendero situado en plena Sierra de Béjar donde los castaños son los auténticos protagonistas del bosque.

El itinerario tiene como punto de partida el paraje de El Castañar, junto a la plaza de todos de La Ancianita. Rodeado por una exuberante vegetación, el sendero sube hasta el albergue de Llano Alto en un ascenso constante, cruzando el arroyo de las Palomas hasta llegar al pantano de Navamuño, donde podrás apreciar la particular construcción de piedra que se erige a 70 metros de altura sobre el agua.

Dejando atrás la carretera que llega hasta el embalse, tomaremos un sendero que sale a la izquierda y que discurre entre robles y castaños hasta llegar a Candelario, atravesando el puente del río Cuerpo de Hombre.  Una vez que lleguemos a las piscinas de Candelario, giraremos a la izquierda para regresar a El Castañar.

Ruta de Villanueva del Conde

Un sendero circular de aproximadamente 11 km y dificultad baja que resulta apta para toda la familia. Se encuentra en el entorno de uno de los pueblos más bonitos de toda la provincia de Salamanca, Villanueva del Conde. Desde su casco urbano parte también el Camino de los Prodigios, que pertenece a la Red de Caminos de Arte en la Naturaleza.

La ruta sale desde la iglesia de Villanueva. Tomando un sendero rodeado de pequeños huertos, llegaremos a los alrededores de Garcibuey. Progresivamente iremos remontando el curso del arroyo de San Benito, cuyos márgenes se encuentran rodeados de robles, castaños y madroños, creando una estampa realmente bucólica.

La ruta nos deja a pocos metros del pueblo de Miranda del Castañar, donde podremos disfrutar de una impresionante panorámica del castillo. Tomaremos el camino de vuelta a Villanueva por una parte del Camino de los Prodigios.

  • Sep
  • 10
  • 2019

Dos Denominaciones, un territorio: los vinos de Salamanca

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La provincia de Salamanca cuenta con dos denominaciones de garantía que protegen la tipicidad de sus vinos. Cada una de ellas con sus características propias debido a las condiciones climáticas y geográficas de cada zona, pero también por el tipo de uvas que se cultivan y que conceden a cada uno de los vinos una personalidad única que armoniza con los productos que nacen y que se producen en esta tierra.

De hecho, este es el principal fuerte de los vinos de Salamanca, que no se parecen nada entre sí ni tampoco a los vino comerciales que estamos acostumbrados a beber normalmente. Para disfrutarlos, hay que enajenarse de lo conocido y estar dispuesto a experimentar sensaciones nuevas y diferentes.

Pero además, destacan por la búsqueda de la sostenibilidad, la vuelta a las formas tradicionales de elaborar el vino, no para dejar atrás lo que la tecnología ha legado al mundo del vino, sino para que se complementen la una a la otra. Para que la experiencia, la sabiduría y la ciencia sean aliados y no enemigos.

Los productores de vino de Salamanca son grandes apasionados del vino, emprendedores y atrevidos. Enamorados de la tradición, de sus raíces y de la historia de su familia, y de su tierra, por lo que el mejor homenaje que pueden rendirle es buscar vinos que hablen por sí solos de la geografía salmantina, de su historia y de su clima.

DOP Sierra de Salamanca

En la Sierra de Salamanca, el viñedo y el vino han mantenido siempre una estrecha relación con el ser humano y con la naturaleza. Durante cientos de años se han cultivado viñedos en bancales, buscando la integración con el paisaje y seleccionando las mejores orientaciones y suelos para producir vinos diferentes, ligados a la tierra. Un denominación que abarca 26 municipios de la provincia, abarcando una superficie de 500 kilómetros cuadrados. Parte de los cuales se encuentran enmarcados por el Parque Natural de Las Batuecas–Sierra de Francia y por la Reserva de la Biosfera Sierras de Béjar – Francia.

Los vinos de la Sierra de Salamanca se elaboran en cinco bodegas distintas con la uva autóctona Rufete, la garnacha tinta y la tempranillo. Dotadas de pequeña capacidad y últimas tecnologías, estas bodegas producen el vino de manera natural, dejando que las características del clima, los suelos y las variedades afloren para conseguir vinos diferentes, únicos y auténticos.

Los vinos de la Sierra de Salamanca destacan por su marcada tipicidad debido al terruño, muy peculiar y complejo. El proceso de elaboración se inicia en el viñedo, cultivado con mucho esfuerzo y cariño para conseguir poca producción de uva pero de primera calidad. La vendimia se lleva a cabo de forma manual y en cajas, seleccionando las parcelas en su mejor momento de madurez.

DOP Arribes

La zona de las Arribes del Duero produce vinos desde hace muchos años, por no decir desde siempre. Los últimos años dentro de distintas marcas de calidad. En el año 2007 consiguió el reconocimiento como DO y pasó a ser Denominación de Origen Arribes.

Esta Denominación de Origen alberga 47 municipios que se ubican al noroeste de la provincia y al suroeste de Zamora, extendiéndose sobre una estrecha franja de terreno que limita con Portugal, actuando el Duero como frontera natural entre ambos países. Dos zonas de larga tradición vinícola y vinculadas geográficamente por el recorrido fluvial del Duero. Con 17 bodegas adheridas que cada día buscan la excelencia para ofrecer vinos únicos. Tanto tintos como blancos y rosas con una personalidad única, producto de la unión de suelos graníticos y pizarrosos dotados de una composición única, un clima con características mediterráneas particularmente beneficioso para el cultivo de la vid y de un viñedo de más de 70 años de variedades autóctonas y foráneas perfectamente adaptadas a la zona.

Su variedad más destacada es la uva tinta autóctona llamada Juan García. Un tipo de uva que destaca por su gran singularidad, por sus grandes aptitudes para la elaboración de vino y por su elevada resistencia a las enfermedades. Pero también se usan otro tipo de uvas como variedades principales la rufete, tempranillo y bruñal y como variedades complementarias garnacha y mencía.

Los vinos amparados por la DOP Arribes se caracterizan por su perfil aromático que les diferencia de otras zonas por su acidez natural que les proporciona un alto grado de frescura y, en el caso de los tintos, por su elevada concentración de aromas a fruta madura y compotada y de polifenoles.

  • Sep
  • 03
  • 2019

Museo Ángel Mateos, esculturas en hormigón

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Situado en la localidad de Doñinos de Salamanca, a sólo 13 km de Hotel Regio (Salamanca), el Museo Ángel Mateos es un museo de escultura contemporánea monográfico del escultor Ángel Mateos. Siendo el único museo en el mundo dedicado al hormigón como material escultórico. Concebido, como asegura el propio artista, ‘como una escultura que contiene muchas esculturas’. Una cápsula del tiempo para viajar al futuro, cargada con una vida dedicada a la escultura.

Un lugar en el que el visitante puede disfrutar de un fascinante recorrido por la evolución de toda la obra del artista, de desde su escultura inicial figurativa hasta sus últimas producciones ya en la abstracción dentro de una línea más minimalista. Desde los planteamientos expresionistas de sus inicios, a la depuración minimalista de la forma de sus últimas series.

Inaugurado por el propio artista en el año 2002, con el nombre de Museo del Hormigón permaneció abierto al público durante dos años. Después fue cerrado y abierto únicamente de manera puntual. Recientemente ha vuelto a abrirse de forma permanente los sábados y domingos entre los meses de abril y noviembre. Aunque si se concierta la visita a través de la web, es posible verlo en cualquier momento del año. Todos los domingos a las 12 h se realiza una visita guiada gratuita para los visitantes con entrada. En el resto de días y horarios, el visitante puede acceder a los contenidos de una audioguía que le ayude con explicaciones puntuales a lo largo de su recorrido.

¿Quién fue Ángel Mateos?

Ángel Mateos Bernal nació en el año 1931 en la localidad de Villavieja de Yeltes en el seno de una familia dedicada a la cantería y a la construcción, oficio en el que empieza a trabajar desde temprana edad y en el que obtiene todos os conocimiento de su material identificativo: el hormigón. Inicia entonces sus primeros contactos con la escuela de arte de Sevilla y Madrid, pero se siente decepcionado con la enseñanza académica y no tarde mucho en regresar a casa para seguir investigando fuera de todo ámbito académico.

A principios de la década de los 60 empieza a participar en concursos nacionales de escultura, donde recibirá varios premios en reconocimiento por su investigación artística. Poco a poco se va desprendiendo de la figuración para adentrarse en la abstracción.

La década de los 70 estará marcada por una serie de esculturas llamadas Dólmenes y que Mateos llegará a realizar en gran formato como el Dolmen a la Libertad que dona a su pueblo natal. Son años de actividad incesante y metódica en su taller de Vitigudino. En 1979 el Ministerio de Cultura le concede una Beca Nacional de Investigación de las Artes Plásticas, un reconocimiento a su trayectoria y aportación a la escultura.

La década de los 80 es su periodo de plena madurez, llegando a un constructivismo de estructuras primarias con un marcado carácter arquitectónico y monumental, las características más representativas de su obra.

La década de los 90 representa en la trayectoria artística de Ángel Mateos, la búsqueda de un proyecto final que resuma y exprese su dedicación y tributo a su material, el hormigón. Pero es en el año 2002 cuando culmina el que sería su último gran proyecto, el Museo del Hormigón, donde actualmente se encuentra toda su obra.

El Museo

Nada más llegar, al verlo por fuera, el visitante se preguntará si se trata de un edificio o de una escultura. Y es que lo primero que llama la atención de este museo es su potente estética exterior. Nervios y bloques de hormigón tejidos para albergar la obra de este genial escultor, un artista de vanguardia con una de las voces más personales del último tercio del siglo XX.

Una escultura habitable que constituye un auténtico homenaje y cuadernos de reflexiones, pensamientos estéticos y memorias íntimas de este singular artista, escrito y encuadernado en hormigón. El que, según el propio autor, es el material más representativo de nuestro siglo. Y es que, de la misma manera que la piedra definió una época, ésta será la edad del hormigón.

El interior del Museo Ángel Mateos se distribuye en tres salas en las que se va mostrando la obra del autor de manera cronológica. Una impresionante colección de esculturas que Ángel Mateos llevó a cabo a lo largo de 30 años, desde la década de los 60 hasta finales de la década de los 90. La obra completa de un hombre totalmente libre, de un artista independiente entregado a su vocación de escultor y a un material, el hormigón.

Más de 170 obras de hormigón que conforman un patrimonio artístico de gran relevancia para el arte modernos, desconocido muchas veces para el gran público. Sin duda, una de las colecciones de arte más importantes de Castilla y León.

Su obra escoge la abstracción como canal de comunicación, tomando el hormigón como materia fetiche, en una clara reivindicación de la modernidad. No obstante, su obra se inspira en el papel del hombre en la historia y en su relación con el medio natural. De hecho, son muchas las obras que hacen alusión a los primeros monumentos prehistóricos, dólmenes y menhires.

Precios

Entrada general: 3 €
Entrada reducida: 1,5 €

Entrada reducida: Grupos de 10 a 20 personas – Mayores de 65 años – Docentes – Guías turísticos. Entrada gratuita: personas en paro y menores de 12 años.

Horarios

De Abril a Noviembre

Sábados tarde de 18:30 a 21:00 h
Domingos mañana de 11:00 a 14:00 h

El resto del año es posible concertar previamente una visita a través del formulario de contacto.

Imprescindible concertar cita previa.

  • Ago
  • 27
  • 2019

De Ávila a Alba de Tormes siguiendo la Ruta Teresiana

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La Ruta Teresiana «De la cuna al sepulcro» es un itinerario religioso que conecta las dos ciudades por excelencia que marcaron la vida de Santa Teresa de Jesús, Ávila y Alba de Tormes, ofreciendo al peregrino la posibilidad de disfrutar de un fascinante recorrido tanto espiritual como histórico siguiendo las huellas de la Santa Andariega.

Una ruta que invita a conocer los lugares en los que vivió Santa Teresa, a contemplar los paisajes que contribuyendo a forjar sus vidas en las austera meseta castellana. El itinerario une la ciudad de Ávila, donde nació y vivió la mayor parte de su vida, donde inició la Reforma del Carmelo, y escribió el «Libro de la Vida, el Camino de Perfección y terminó las Moradas», con Alba de Tormes, donde asentó su octava fundación en 1571, el convento al que regresó en otoño de 1582, después de haber enfermado, para terminar su camino en la tierra.

Alrededor de 90 km de carretera separan estos dos lugares que son los más importantes de la peregrinación teresiana. Un recorrido de 115 km que pasa por todos aquellos lugares que tuvieron que ver con la vida de la Santa, pero también con la de San Juan de la Cruz. Por ejemplo, Gotarrendura, donde se casaron los padres de Teresa y donde Teresa pasó temporadas de su infancia y juventud; Fontiveros, donde nació San Juan de la Cruz y donde están enterrados su padre y uno de sus hermanos; Duruelo, donde comenzó la reforma masculina del Carmelo en 1568, con S. Juan de la Cruz y fray Antonio de Jesús; y Mancera, adonde se trasladó aquella primera fundación de frailes. 

Para hacerlo, el peregrino puede elegir entre el Camino Norte o el Camino Sur. El primero transcurre por Mancera de Abajo, Bóveda del Río Almar, Peñaranda de Bracamonte, Nava de Sotrobal, Coca de Alba, Peñarandilla, Garcihernández y Alba de Tormes, un total de 40 kilómetros aproximadamente. Y el segundo por Mancera de Abajo, Macotera (espléndido artesonado, el conocido “Cielo de Macotera”), Tordillos, La Lurda, Garcihernández y Alba de Tormes, que alcanza unos 30 kilómetros.

Esta ruta además se cruza en Narros del Castillo y Peñaranda de Bracamonte con el camino que siguió Santa Teresa cuando viajó a Salamanca en 1573, pasando por ambos lugares. Y conecta, entre Peñaranda y Nava de Sotrobal con su último viaje en septiembre de 1582, que la llevó a pasar sus últimos días en Alba de Tormes.

Pero además, la ruta nos brinda la posibilidad de visitar el convento de Carmelitas Descalzas de Peñaranda de Bracamonte, que fue fundado en el siglo XVII, y visitar en su interior el mejor museo de arte napolitano de este siglo en España. Así como los conventos de Carmelitas Descalzas de Mancera y Duruelo, fundados en 1944 y en 1947, respectivamente, por Santa Maravillas de Jesús (1891-1974). Aunque a lo largo del recorrido también nos encontraremos con otras iglesias de gran importancia desde el punto de vista artístico, como las de Cardeñosa, Fontiveros, Narros del Castillo…

Al final del camino, el peregrino llegará a Alba de Tormes, donde le espera una gran recompensa, el conjunto histórico donde fallece la Santa el 4 de octubre de 1582, el Convento de la Anunciación. En su interior se encuentran la tumba y las grandes reliquias de su brazo izquierdo y su corazón incorruptos.

• 1ª JORNADA (25 kms)

-Ávila.

-Narrillos de San Leonardo.

-Cardeñosa.

-Peñalba de Ávila.

-Gotarrendura.

• 2ª JORNADA (24 kms)

-Gotarrendura.

-El Oso.

-Papatrigo.

-Narros de Saldueña.

-Fontiveros.

•3ª JORNADA (21 kms)

-Fontiveros.

-Rivilla de Barajas.

-Narros del Castillo.

-Convento de Duruelo.

•4ª JORNADA (24 kms)

-Convento de Duruelo.

-Mancera de Abajo.

-Macotera.

-Tordillos.

• 5ª JORNADA (18 o 24 kms)

-Tordillos.

-La Lurda.

-Garcihernández.

-Convento M.M. Carmelitas Descalzas, Alba de Tormes.

Cada peregrino bien a pie, en bici, a caballo o en carro puede elegir el recorrido que mejor se adapte a su nivel para la ruta, escogiendo como final de etapa los pueblos donde encuentre los servicios que necesite, o bien cercanos a las localidades por donde pasa la ruta teresiana.

Todos podrán recoger la “Credencial del Peregrino” en las Oficinas de Turismo de la ciudad de salida de la ruta, ya sea en Ávila o en Alba de Tormes (Salamanca). Una vez que la haya rellenado con sus datos personales, a lo largo de la Ruta deberán sellarla y fecharla en cualquier establecimiento, ayuntamiento o iglesias de los pueblos pos los que pasa la peregrinación para demostrar que han hecho por completo la Ruta Teresiana “De la cuna al sepulcro”.

A la llegada a la ciudad de destino, ya sea Ávila o Alba de Tormes, con la “Credencial del Peregrino” debidamente cumplimentada se expedirá igualmente en las Oficinas de Turismo de ambas ciudades la “Andariega”, que certifican la realización de la ruta por los lugares marcados al paso y el recuerdo de Santa Teresa de Jesús.

  • Ago
  • 20
  • 2019

El Museo Diocesano y Catedralicio de Ciudad Rodrigo (Salamanca)

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Situado en el marco de extraordinaria belleza de la seo mirobrigense, el Museo Diocesano y Catedralicio de Ciudad Rodrigo es el espacio expositivo más importante del municipio. Ubicado en el interior de la Catedral de Santa María, fue inaugurado el 27 de diciembre de 1992 y reabierto en el año 2010 después de cuatro años de ampliaciones y adaptaciones de las salas a las nuevas necesidades. Dedicado a la Diócesis de Ciudad Rodrigo y a su historia, cuenta con cuatro salas con distintos tipos de piezas de arte sacro que se conservan y que están relacionadas con esta Diócesis y la Catedral de Santa María.

El Museo alberga entre sus colecciones restos pehistóricos y epigráficos. En escultura, una gran variedad de obras anónimas elaboradas entre los siglos XVI y XVIII. Pero también cuenta con una impresionante sección de orfebrería y ornamentos sagrados, destacando entre los objetos más curiosos una caja de caudales del siglo XVI, de autor anónimo (43 x 42 x 45 cm.). Dice la leyenda que esta caja únicamente se abría en presencia de tres personas que guardaban las llaves que se necesitaban para articular el mecanismo de apertura.

En la primera sala del museo podemos admirar una importante colección arqueológica con importantes piezas de la Prehistoria halladas en la comarca, algunos vestigios de época romana, como monedas y piezas funerarias, y restos de elementos arquitectónicos de las diferentes etapas en las que fue construida la catedral. Entre ellos destacan un ara romana en mármol, lápidas del siglo XVI con relieves episcopales y capiteles pertenecientes al claustro, una selección de monedas de muy distintas épocas, que pertenecen a la rica colección no expuesta de la Catedral, la colección arqueológica de Serafín Tella Rodrigo, antiguo canónigo de la catedral y pizarras visigóticas procedentes de Lerilla, con grabados y numeraciones, que fueron donadas a la Catedral.

En la segunda sala podemos encontrar una sala especialmente dedicada a la liturgia con numerosos objetos de culto, donde destacan un báculo del siglo XIII de la escuela de Limoges, una colección de cruces procesionales y el breviario de Isabel la Católica, también llamado “Libro de las Horas”, que posee una amplia variedad de detallados grabados y que fue impreso en 1504 por Philippe Pigouchet en Francia.

La tercera sala se encuentra dedicada a la escultura, con piezas de gran valor artístico como un Cristo de Marfil hispano-filipino de grandes dimensiones, una talla de Santa Catalina de Alejandría del siglo XVI, un Cristo Salvador del siglo XVI de Gil de Ronza, una imagen de la escuela andaluza del siglo XVII de San Francisco de Asís una imagen de la Virgen con el Niño tardorrománica del siglo XIII, un busto del siglo XVII de un Jesucristo  “Ecce Homo” y una serie de vírgenes sedentes que permite conocer la evolución de esta particular iconografía.

También encontramos una sección especial para las obras pictóricas en la cuarta sala, donde es posible admirar pinturas de impresionante valor como el Llanto sobre Abel muerto o un magnífico San Miguel de Antonio María Esquivel del siglo XIX y la obra de origen italiano “Llanto de Adán y Eva sobre Abel muerto” del siglo XVII. Además, de otras obras del siglo XVII como un “San Pablo” de Remesal y “El sacrificio de Isaac”, que es una copia anónima del de Caravaggio.

Completa el museo el magnífico Pórtico del Perdón, donde el visitante puede disfrutar de un magnífico audiovisual que se proyecta sobre la reproducción del antiguo retablo de la seo, pintado durante la época renacentista por el artista Fernando Gallego que una vez ocupó la Capilla Mayor de la Catedral de Santa María y hoy se expone en la University Arizona Museum of Art de Tucson, en los Estados Unidos. Con más de 400 esculturas románicas y góticas de impresionante belleza.

Aunque la catedral se empezó a construir en el siglo XII, las obras no finalizaron hasta el siglo XIV, por lo que su estilo evidencia claramente la huella de transición entre el románico y el gótico, además de una torre neoclásica del siglo XVIII. Uno de los mayores atractivos de la catedral es su imponente bóveda de estilo gótico, pero no menos lo son las numerosas capillas que se encuentran distribuidas por el interior.

ENTRADA

  • General: 3,00 €.
  • Reducida (jubilados, estudiantes, familias numerosas, Amigos del Patrimonio): 2,50 €.
  • Grupos de más 30 personas: 2,00 €/persona. Gratuita: menores de 12 años.
  • Gratis los domingos a partir de las 16:00 h.

HORARIO

  • Lunes: de 11:00 a 14:00 h.
  • Martes a Sábado: de 11:00-14:00 h y de 16:00-19:00 h.
  • Domingos: de 12:00-14:00 h. y de 16:00-18:00 h.

LOCALIZACIÓN

Plaza Salvador, 1

Ciudad Rodrigo · 37500

Teléfono: 923 48 14 24

E-mail: contacto@catedralciudadrodrigo.com